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June 28, 2009

3

Miniliteratura. El extraño caso del escritor y su obra.

Para el taller literario, intenté una pieza de teatro. Espero que R. L. Stevenson no se moleste.

El extraño caso del escritor y su obra.

Drama en un acto y ocho escenas.
Dramatis Personae
Henry Jekyll-Mister Hyde
Gabriel John Utterson
Mister Laynon
Pole, mayordomo

Escena primera

Henry Jekyll/Mister Hyde.

(Estudio de escritor Poco iluminado. Una lámpara de luz penetrante rige la escena. Un solo actor, sentado en un sillón acolchado y muy desgastado, interpreta ambos papeles. La estancia se encuentra repleta de humo oloroso de pipa, el tabaco rancio. Una máquina de escribir, a modo de bola de presidiario, esclaviza al protagonista doble. Henry Jekyll sostiene en la mano una pieza de metal con su nombre.)

JEKYLL: Henry Jekyll, escritor. ¡Ja! ¡Menuda patraña! ¡Si no soy capaz de escribir una maldita línea!

HYDE: ¡Vamos, termina mi historia! No puedo esperar más a que termines de escribir. Eres mediocre, Henry. ¡Maldigo mi suerte! ¿Cómo he Podido tener un creador tan incompetente?

JEKYLL: ¡Cállate, perro! Desde que decidí escribir tu historia, mi vida se ha llenado de problemas. ¡Eres escoria, una maldita página de papel emborronado! ¡No eres nada! ¡No eres una persona, joder!

HYDE: ¡Ni tú tampoco! ¡Yo estoy más vivo que tú! He vivido más cosas en los últimos meses que llevas escribiendo que tú en tu puta vida. ¡Eres un inútil! ¡Si pudiera te mataba con mis propias manos! Pero te necesito.

JEKYLL: ¿Me necesitas? ¿Me necesitas, dices? Serás hipócrita. Tú no necesitas nada. Soy yo el que necesita algo. Necesito deshacerme de ti. Me estás chupando la sangre, cabrón. Me estás chupando la sangre.

HYDE: Henry, eres débil. Un Pobre desgraciado. Y dices que no soy una persona. ¡Tú si que no eres ni medio hombre! ¡Si pudiera te partiría Por la mitad.

Escena segunda

Gabriel John Utterson - Henry Jekyll

(La escena representa un apartado de la casa, algo así como un patio interior, escasamente iluminado y húmedo. Dos personajes hablan en su interior. Charcos en el suelo. Ambos visten abrigo y sale vaho de sus bocas.)

UTTERSON: ¿Cómo te va la novela, Henry? Las últimas semanas no me has dado novedades de cómo iba el argumento.

JEKYLL: La verdad es que me cuesta mucho escribirla. Es difícil concentrarse en todos los aspectos de la trama. Este personaje es Poliédrico. Su personalidad presenta tantas facetas que difícilmente consigo tener presente todos los aspectos de su carácter.

UTTERSON: Espero que la lectura de la novela merezca la pena. No me dejas leer nada de lo que has escrito últimamente. No tengas temor. Soy tu amigo y no seré muy duro contigo. No seré indulgente, pero tampoco te criticaré con ensañamiento.

JEKYLL: No es eso. Odio decirlo, pero creo que tengo un bloqueo. No puedo avanzar mucho, Porque todo me parece impresionantemente trivial y aburrido. No sé cómo continuar la historia. Hyde se encuentra, la verdad, en punto muerto. Y ojalá estuviese así siempre, ¡maldito sea!

Escena tercera.

Mister Hyde

(La escena se encuentra completamente a obscuras. Pequeños flases de luz permiten ver un rostro distorsionado, perverso y maléfico. Hedor nauseabundo, tal vez emitido Por Hyde.)

HYDE: ¡Maldito Jekyll! ¡Qué cobarde que es! ¡Con cuanto entusiasmo abordó mi historia! Nunca antes había escrito un tema que le apasionase como cuando una noche despertó en medio de sudores tras haber soñado mi relato. Se sintió libre y animado. Nunca había vivido con tanta intensidad como cuando empezó a escribir mis aventuras. Pero fue él el que me llevó ante el parlamentario. ¿Cómo Podía resistir la tentación de hacerle pagar Por todo lo que había hecho? ¡Tuve que matarle con mi bastón!
Con mi bastón, bastardo. Cuando me ideó en los primeros borradores, soñaba con una imagen idealizada de si mismo. Alto, joven, esbelto. Todo lo que él nunca había sido. Al terminar el capítulo del asesinato, ya no me veía igual. ¡Qué cabrón! Ya necesitaba bastón para caminar y me encorvó. Me retorció como a un alambre. ¡Que se pudra en su tumba!
Cogió miedo de seguir escribiendo, Porque disfrutaba. Sí, disfrutaba como yo haciendo todo aquello que le parecía inmoral. Porque Jekyll es un reprimido. Un maldito conservador victoriano. Un pervertido que aparenta ser un respetable súbdito del Imperio.
Y no, es un hombre con los mismos bajos instintos que todos los demás. A mí no me engaña el muy desgraciado. Yo lo sé todo de él y Por eso me teme. Pero debería temerse más a sí mismo.

Escena cuarta

Henry Jekyll - Lanyon - Pole, el mayordomo

(La biblioteca particular de Jekyll está atiborrada de libros Polvorientos. Muchos están en los estantes, pero otros muchos se encuentran desperdigados Por el suelo, algunos en pilas que asemejan columnas torcidas, otros tirados Por el suelo, abiertos al azar en cualquier página. Una mesa circular preside la estancia y dos sillones la flanquean.)

POLE: Señor, Mister Lanyon se encuentra aquí. ¿Le hago pasar?

JEKYLL: ¡Sí, Por favor! (Entra Lanyon) ¡Cuánto esperaba tu visita!

LAYNON: Pues aquí me tienes, viejo amigo. ¿Cómo estas?

JEKYLL: Mal, francamente mal, querido amigo. Desde que escribo mi última obra, estoy cada vez peor. Va a acabar conmigo, te lo digo como lo siento. No voy a Poder con Hyde, Lanyon. Es demasiado fuerte.

LAYNON: ¡Pues deja de escribir sobre él! Quema los originales y dedícate a descansar y pensar en otra historia nueva.

JEKYLL: No es tan fácil. Ya lo he intentado, pero siempre vuelvo a reescribir las páginas quemadas y sigo avanzando. Me ha Poseído y no puedo con él. ¡No puedo con él!

LAYNON: En cualquier caso, cuéntame de qué trata tu historia y veré si puedo ayudarte.

JEKYLL: Pues, querido amigo, pienso que todo proviene de aquel sueño, aquella pesadilla en la que un ser tosco y mal formado conseguía vivir una vida plena y llena de emoción. Entonces decidí darle forma. Lo imaginé guapo, atractivo en grado sumo, arrojado a la aventura y a las experiencias nuevas. Luego se truncó mi sueño.

LAYNON: Y, ¿de qué manera se te truncó? No eres tú el escritor, cómo puedes perder las riendas de tu relato.

JEKYLL: ¡Cómo se nota que no escribes, Lanyon! Si el personaje sobre el que escribes tiene suficiente fuerza, él mismo escribe su historia. Y Hyde es fuerte, muy fuerte.

LAYNON: Bien, prosigue con tu relato.

JEKYLL: En fin. Hyde representaba el lado más amable de la aventura. Siempre salía airoso de los lances a los que le enfrentaba y pronto resultó tedioso. Entonces fue cuando decidí enfrentarle al mal y, para mi sorpresa, salio airoso uniendo sus fuerzas a él. ¿Cómo decirlo? Si el hombre es una moneda de dos caras, el bien y el mal, Hyde había caído como una moneda, del lado malo. Y en estas que cuando recoges la moneda del suelo te das cuenta de que es falsa, de que tiene la misma inscripción Por los dos lados. A partir de ahí se acabó el sueño y comenzó la pesadilla.

LAYNON: ¿Qué pasó?

JEKYLL: Bueno, tengo que reconocerlo. Al principio fue divertido. Lo siento. Soy débil y la tentación me pudo. Era muy estimulante ponerle en situaciones, digámoslo, inmorales. Y él siempre salía airoso. Pero cada vez más retorcido. Sentía sufrir una metamorfosis hacia un estadio diferente de nuestras existencias, de la mía y de la de él.

LAYNON: ¿Y no pudiste acabar ahí sus andadas? ¿No te dabas cuenta de lo que estabas haciendo? Henry no puedo creer que actuases así. Te conozco desde hace mucho tiempo y sé que tú no eres de esa manera. ¿No pudiste parar?

JEKYLL: El problema estaba cuando una noche, mientras leía una novela en mi biblioteca personal, creí verle frente a mí. Lo siguiente que recuerdo es estar frente a la máquina de escribir y un pliego de folios recién mecanografiados. Los leí. Era una aventura de Hyde en un burdel. ¡Qué horrores pude leer allí! Y lo peor de todo era que yo lo había escrito. ¿Te imaginas? ¡Yo ya no lo controlaba! ¡Era Hyde el que me dictaba y yo obedecía como un zombie!

(Jekyll se derrumba sobre la mesita y llora desconsoladamente. Lanyon se le aproxima y le Pone una mano consoladora en su hombro.)

Escena quinta

Pole - Utterson.

(Despacho del comisario Utterson. La persiana de láminas está bajada. Entra una tenue luz. El despacho consta de una mesa atiborrada de papeles, un armario-archivo con algún cajón entreabierto, un perchero del que cuelga un sombrero y un abrigo y un sillón en el que se encuentra sentado Utterson. Entra Pole dando gritos de pánico, Utterson se levanta sobresaltado.)

POLE: ¡Le han matado, Mister Utterson! ¡Le han matado!

UTTERSON: ¿Qué significa esto? ¡Cálmese, Pole, se lo ruego! ¿Qué ha ocurrido?

POLE: ¡Han matado a Mister Laynon! ¡Y puede que a Mister Jekyll!

UTTERSON: ¿Cómo es Posible? ¡Cuéntame rápido qué es lo que ha pasado! ¿Dónde ha sido?

POLE: En la casa del Señor. Entré a darles un refrigerio y me encontré a Mister Laynon tumbado en el suelo, completamente destrozado y desangrado. La bandeja se me calló de las manos y el ruido atrajo la atención del asesino. ¡Era Hyde!

UTTERSON: ¿Cómo que Hyde? ¡Hyde es un personaje de la mente calenturienta de Jekyll! ¡No existe!

POLE: Yo lo vi. Es un monstruo deforme. Llevaba un bastón ensangrentado en la mano y cuando oyó el ruido de los vasos rotos se giró hacia mí y me miró. ¡Fue aterrador!

UTTERSON: ¿Y Jekyll? ¿Está vivo? (Utterson coge su abrigo y su gorro y se dispone a salir con Pole.)

POLE: ¡No lo se, señor! Puede que también haya muerto. ¡Oh, qué horror! ¡Si hubiese visto lo que yo! ¡Salí lo más rápido que pude de la casa y me dirigí a la comisaría! ¡Estoy aterrado!

UTTERSON: ¡Vamos a casa de Jekyll, rápido!

Escena sexta

Utterson - Pole - Jekyll

(La biblioteca de Jekyll. El cadáver de Laynon se encuentra en el suelo. Todos los libros que estaban Por el suelo se encuentran aún más desordenados. Hay signos claros de violencia, como los sillones volcados y la mesita con su lámpara Por los suelos. En la entrada, restos de vasos rotos y líquido desparramado.)

UTTERSON: Pole, ¿están las cosas tal y como las dejaste cuando saliste corriendo?

POLE: Sí, bueno no me dio tiempo a mirar mucho, la verdad. Creo que sí.

(Utterson inspecciona la escena del crimen. No encuentra nada verdaderamente incriminatorio. Se oye un grito en la habitación contigua y aparece Jekyll ensangrentado.)

JEKYLL: ¡He acabado la pesadilla! ¡Me he desecho de Hyde!

UTTERSON: ¡Henry! (Se acerca corriendo a él, y Jekyll se desploma en sus brazos.) ¿Qué dices, majadero, de tu personaje? ¿Estás perdiendo la razón?

JEKYLL: ¡No, he acabado con los problemas!

POLE: ¡Señor! ¿Necesita algo? ¿Llamamos a un médico? ¡Enseguida le traigo algo! ¡Hay que cambiarle esas ropas!

UTTERSON: ¡No! Pueden ser pruebas. Pole, traiga, Por favor un Poco de brandy. Jekyll, ¿qué ha sucedido?

JEKYLL: Hyde apareció de la nada y asentó un terrible golpe en la cabeza al Pobre Laynon. Calló fulminado. Yo conseguí evitar la acometida y zafarme de él. Tropecé con la mesilla y caí al suelo, con tal fortuna que al alcance de mi mano se encontraba un abrecartas. Cuando Hyde se me abalanzó sobre mí, se lo clavé en el cuello y brotó mucha sangre. Salió corriendo Por la puerta trasera. ¡Debéis darle alcance! (Utterson sale de escena corriendo en busca de Hyde.)

Escena séptima.

Utterson – Jekyll/Hyde

(El despacho de Utterson.)

UTTERSON: ¡Bueno, Henry! Me alegro mucho de verte de tan buen aspecto.

JEKYLL: ¡Pues sí, aquí me tienes!

UTTERSON: ¡Pareces un pincel con ese traje nuevo! ¡Cualquiera diría que has pasado Por un intento de asesinato!

JEKYLL: ¿Cómo se ha resuelto lo de Hyde?

UTTERSON: La verdad es que aún no sé qué pensar de todo el asunto. Hemos rastreado detrás de tu casa, incluso hemos drenado parcialmente el tramo del río que bordea los lindes de tu parcela y no hay ni rastro del tal Hyde. Si no fuese Por los dos testigos que tenemos, tú y Pole, dudaría de la existencia del mismo.

JEKYLL: Yo tampoco entiendo cómo un personaje pudo cobrar vida.

UTTERSON: Eso no es Posible, pero tengo una teoría que Podría dar cierta lógica a la situación. En un momento dado, mientras buscabas la inspiración para tu siguiente novela, diste con un criminal de los bajos fondos que te llamó la atención. Cuando se enteró de que estabas escribiendo sobre él, decidió ir a eliminarte

JEKYLL: ¿Y cómo pude olvidarlo?

UTTERSON: El mismo germen de la historia que me describiste, esa pesadilla que te sacó de la cama con sudores y convulsiones, pudo ser el efecto de una resaca de algún tipo de estupefaciente consumido...

JEKYLL: ¡Yo no soy un drogadicto!

UTTERSON: Y nadie afirma lo contrario. Pero en esas salidas nocturnas en busca de la inspiración, pudiste haber tomado algo sin saberlo que te hizo olvidar todo lo acontecido. Pero, como dice un médico austriaco que estamos analizando en la Policía Por su Potencial, hay una parte, ¿cómo la llamaba? ¡Ah, sí, el subconsciente! Y allí sí que se quedó grabada la experiencia. Esa es mi teoría.

JEKYLL: ¡Fiu! ¡Y menuda teoría que es! En fin, no te entretengo más. Voy al teatro y llego tarde.

UTTERSON: Adios, Henry.

JEKYLL: Adios, Gabriel.

Escena octava.

Mister Hyde/Jekyll

(Escena en oscuridad, relumbrada Por una luz tenue que permite ver las facciones del actor en escena. Humo de procedencia incierta que dé la sensación de la niebla londinense.)

HYDE: ¡Ah, qué sensación! ¡Qué estúpido es este Utterson! No es capaz de ver una evidencia Por el exceso de conocimientos que cree tener. La naturaleza humana… la desconoce.
Me he librado de Jekyll de manera definitiva. Me dio un cuerpo informe y he ocupado el suyo. He aquí una bella venganza. ¡Te maldigo, Henry Jekyll, escritor!
Tu vida era tan vacía que tu imaginación la ha ocupado y ahora soy yo el que vive. Te lo dije ¡estoy más vivo que tú! Ahora voy a vivir con tu fortuna, con tu semblante, con tu Posición social. Escribiré mis aventuras y las considerarán el vivo reflejo de unas clases sociales y unas personas que no son ellos mismos. Pero yo anido en las entrañas de todos los hombres. ¡Tú has sido débil y he Podido contigo! Otros habrá, maldito Jekyll, otros habrá.

TELÓN.


Relato para el Taller Literario del veintiocho de febrero de 2008.

3 comments:

Doctor Krapp said...

Me encantó este relato. Creo que has captado muy bien la esencia del pensamiento de Stevenson así como esa vieja dialéctica entre vida y literatura o realidad y fantasía. Tu final me recuerda al final de Twin Peaks cuando el agente Cooper, el héroe incorruptible, al entrar en el reíno del mal termina siendo "cazado" por su lado perverso.

Voivoda Vlad said...

Siento una simpatía especial por Hyde. Por Stevenson lo mismo, desde que concibió su isla de piratas y empalizadas, hasta lo tenebroso de esta dicotomía humana.
Por cierto, muy bien escrito y estupenda revitalización del viejo mito.

Saludos vampíricos y mi agradecimiento por tu visita.

Valentín VN said...

Gracias a los dos. En el Taller me criticaron que seguí el relato de Stevenson al pie de la letra y que eso lo hacía previsible.

Lo único que me satisface es que pude escribrir para una obrilla de teatro.

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