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July 09, 2009

4

Alfons Figueras, te echaremos de menos.

Por la Cárcel de Papel y Entrecómics, me entero de la triste noticia del fallecimiento el seis de julio de Alfons Figueras, uno de los más grandes historietistas españoles. Tenía ochenta y seis años y su obra estaba volviendo a las librerías con ediciones de Astiberri y el Patito Editorial.

No es un secreto que Figueras es una de mis debilidades. A Topolino le dediqué una serie el verano pasado y alguna entrada este año. Sin haberle conocido personalmente, no puedo, no obstante, echarle de menos. Adiós, maestro.

Desde las páginas de la Cárcel de Papel, Lady Filstrup y Entrecómics, me tomo la libertad de recomendaros los enlaces que allí se encuentran, añadiendo mis entradas en Tonnerre de Brest, para que tengáis una visión de conjunto de lo grande que era este autor. Completo con algunos enlaces que he encontrado haciendo esta entrada.
La noticia en la Cárcel de Papel.

La noticia en Lady Filstrup.

La noticia en Lady Filstrup.

Entrevista en 13 Rue Bruguera.

Figueriada en Sólo para Moscas. Un homenaje muy sentido.

La noticia en Entrecómics.

En la Wikipedia.

En Lambiek.

En el Foro de la T.I.A. Kaximpo nos habla de Aspirino y Colodión.

El humor terrorífico de Figueras, por Miguel Fernández Soto en 13 Rue Bruguera.

En el Blog Ausente.

Topolino y otras obras de Figueras en Tonnerre de Brest.

La noticia en El País.

La noticia en Público.

La noticia en el Libro de Notas.

La noticia en Menéame.

La noticia en La Razón.

La noticia en Zona Fandom.

La noticia en el Periódico.

Rafael Marín en Crisei nos da la noticia.

En el Rincón de Taradete.

En Al Sur de los Tebeos

En Memoria

Astiberri nos da la noticia.

En Clarín Regala cómics.

En Comics Reporter. La noticia ha transcendido a otros países.

En noticias AACEhtml.

En el Focoforo.
Más noticias se pueden encontar en la red y la cosa crece por momentos. Sin duda, vamos a echar de menos a Alfons Figueras.
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March 10, 2009

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Vuelo 979, primera parte.

Esta semana y la que viene os propongo un juego que se publicó en las revistas de Bruguera en 1979, de ahí lo de Vuelo 979.

Los personajes (dieciséis para ser más exacto) han sido invitados a un viaje a un sitio misterioso. Pero no todo son vacaciones. Hay un impostor dispuesto a “chafarles las vacaciones” a lo demás. ¿Cómo lo va a hacer? Pues metiendo una bomba en una de las maletas y luego acusando al dueño de la misma en la aduana, calumniándolo.

Los personajes que participan en el viaje son:

Mortadelo
Filemón
Abuela Paz
Pepe Gotera
Otilio
Zipi
Zape
Sir Tim O’Theo
Tío Vázquez
Lily
Esther
Facundo
Topolino
Sacarino
Anacleto
Doctor Cataplasma


Así que, resumiendo, había que descubrir quién es el impostor, a dónde van de vacaciones y por supuesto, en la maleta de quién está la bomba.

Me faltan las pistas que se daban en las revistas Bruguera de la época, pero sí podemos jugar todos para ver de quién son las maletas. Si os digo la verdad, no he sido capaz de resolverlo sin las pistas, por lo que puede ser divertido ver a qué solución llegamos.

No hay premio. Si queréis sólo un No-Premio al estilo de los de Marvel, que es un buen reconocimiento. En su momento, Burguera sorteaba viajes a Disneylandia, bicicletas, cadenas de música y estancias en la costa. ¡Cómo han caído las cosas!

Bueno, espero vuestra participación. El texto de la primera página está resumido, lo mejor es ver los dibujos de las maletas. Ahí es donde está la respuesta. Tengo casi todas, pero me falta saber el resto. Animaos a resolver el enigma conmigo.
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January 12, 2009

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Doctor Mortis, de Alfons Figueras.

Mi buen librero y amigo, Jesús Marugán, me tenía reservada una sorpresa el último día que fui a Akira. Le había pedido que me buscase y reservase el primer número de Historias Asombrosas (con fecha de portada de enero del pasado año) y el Doctor Mortis de Alfons Figueras, publicado por El Patito Editorial. Y allí estaban los dos. Claro, yo encantado.

Este personaje formó parte de la historia de la mítica revista Vampus, como recuerda Fausto Isorna en la introducción. Se trata de historietas breves, de una página, sin diálogos (cosa que en algún momento es problemática) y que servía de contraportada.
Parece ser que la primera de estas historias del Doctor Mortis fue publicada en el número uno de dicha revista, lo que data su origen en 1971.

Aquí podéis ver una típica historia de este álbum. El doctor es timado por su secuaz (supongamos que un Igor) y por uno de sus monstruos (un Frankenstein cualquiera). El humor negro, tan característico de este formato, me recuerda a otros clásicos, como Franquin o Bernet.

Aún así considero que no es una obra tan excepcional como lo que me ocurre cuando leo Topolino. El estilo recuerda mucho al de esta otra serie (lo que demuestra la maestría del autor y el momento tan importante en su carrera que esta serie representa en el conjunto de la obra de Figueras). Es incluso más cuidado y detallista, pero menos vivo y directo.

El protagonista dista mucho de ser el propio Doctor Mortis. Su secuaz copa la mayor parte de las aventuras y lo hace con mucha fuerza y gracia, relegando al pobre Doctor a secundario de su propia serie.

El principal problema es la ausencia de diálogo. En Topolino, hasta las aventuras más disparatadas tenían sentido porque en algún momento una breve explicación suplía una laguna insalvable. Aquí no es así. Si bien es cierto que suele estar resuelto con maestría, la mayor parte de las páginas requieren de una “lectura” atenta para desentrañar el mensaje. Y no siempre el resultado es satisfactorio.

A pesar de esta crítica, que considero necesaria para acercarse a este libro, la obra sigue siendo maravillosa por ser una nueva entrega de trabajos prácticamente olvidados de este genio de la historieta. ¡Quiero más!
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August 03, 2008

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TOPOLINO 1977 1979

1977
Trigésimo primera historia. “Dimensión desconocida (a la memoria de Rod Serling)”.
Primera aparición: Mortadelo Especial Quinta dimensión. Cuatro páginas.
Aventura especial como homenaje a Rod Serling, creador y guinista de Twilight Zone y fallecido dos años antes de la fecha de creación de esta historia de Figueras.
En esta aventura psicodélica lo más llamativo es ¡el traje de Topolino! Pero hombre, Figueras, ¿cómo le vistes así? Eso sería ropa deportiva en los años cuarenta o cincuenta, pero en los setenta estaba más que pasada. Bueno, la verdad es que no sé por qué me quejo. Aún veo cosas de los ochenta en películas de la época y aún me gustan, sobre todo más que la ropa que llevan los chavales, que parece que es de su primo, el jugador de baloncesto de la NBA y que les sobran veinte tallas. En fin.
La puerta en medio del campo y las setas por doquier me recuerdan a Alicia en el País de las Maravillas. Esta vez no es necesaria una máquina que imite el aspecto de los monstruos. Todo está plagado por monstruos de “otra dimensión”.
Colodión también está en esa dimensión desconocida y le salva. Además vemos que hay otros individuos con cabeza de pila voltaica, procedentes de dimensiones diferentes a la nuestra que también están allí para robar diamantes gigantes. Nos lo dice un tótem a medio camino de la piedra de 2001 y una cabeza de la Isla de Pascua.
La resolución de la aventura es un verdadero carrusel de acción. Topolino termina saliendo por la puerta a toda pastilla, chocando contra Adolfo y al final vemos a Colodión huyendo de un insecto gigante. Un caos, pero muy divertido.
Trigésimo segunda historia. “Los cuernos del diablo”.
Primera aparición: Realizada en noviembre de 1977. Cuatro páginas.
En esta aventura podemos ver a Aspirino por primera vez en las páginas de Topolino. Colodión y Aspirino (o Aspiriono y Colodión, como debiera ser) están siendo víctimas de una extorsión propiciada por un nuevo malo, un tal Spectrum, del que no vemos su aspecto, sólo el de unas marionetas inchables que se encargan despistar a Topolino y a Adolfo, haciéndoles creer que son Spectrum en persona. Topolino usa unos increíbles muelles para dar alcance a la marioneta y le podemos ver volar colgado de los pies del muñeco. Poco villano para Topolino, que descubre que todo el tiempo ha estado oculto tras una roca con cuernos (de ahí el título).
Lo más llamativo es el dominio que demuestra Figueras del lenguaje del medio y de la disposición de los elementos en la página. Si miramos el trabajo de claro-oscuro, veremos que deja la página aligerada (a parte de la reducción del número de viñetas por tira que siguen siendo cinco). Aún así, es de suponer que parezca una reducción de la calidad del producto, si lo comparamos con otras aventuras más recargadas, pero es sólo en apariencia. Los monigotes a los que se enfrenta están tan sumamente cuidados como los sicarios del Doctor Siniestro. Por cierto, estas marionetas y la estética tanto del Doctor Siniestro como de sus secuaces y de los de Khun Zivan, son muy parecidas a otro grande del cómic; Spider el rey de los ladrones. Uno de los mejores cómics de todos los tiempos, de los que hace siglos que no se oye nada y que ha sido reeditado por Titan Books (un solo volumen, junto con otro de Zarpa de Acero) y ha aparecido en una pobrísima historia llamada Albion, publicada por America’s Best (división de DC) y que firmó la hija de Allan Moore. Lástima que no saliese una obra completa.
Trigésimo tercera historia. “Cinemanía”.
Primera aparición: Realizada en diciembre de1977. Dos páginas.

Una aventura atípica de Topolino. La fecha de producción sin indicar ningún número en concreto puede significar dos cosas. O que no está localizada en las publicaciones de Bruguera, cosa que dudo, o no fue publicada en su momento y ha aparecido con motivo de la publicación del tomo de Astiberri. No sé que otra razón podría justificar su falta de referencia. He leído con asiduidad los productos de Bruguera de finales de los setenta y principios de los ochenta, hasta su cierre, por lo que muchas aventuras me resultan conocidas (posiblemente reediciones), pero reconozco que estas últimas historias me resultan completamente novedosas. En fin, espero deshacer el entuerto en algún momento y lo comunicaré debidamente en Tonnerre de Brest.
Pasemos a la historia. Parece heredera de la anterior, por el aspecto surrealista (psicodélico diría yo) que recuerda claramente a los clásicos de la animación (no los Simpson no cuentan). Me refiero a las películas cortas que se proyectaban en los cines como anticipo a la película principal y que estaban realizadas en blanco y negro y eran mudas o con música ambiental y efectos especiales. Con un poco de imaginación se ven las viñetas en movimiento y reconocemos a un Felix the Cat o una Betty Boop sufriendo toda una serie de tropelerías por parte de los secundarios del corto de animación.
Las onomatopeyas juegan un papel determinante, incrustadas en la aventura como un elemento visual más. Colodión ha creado un cine realista en el que el espectador entra a participar como protagonista en toda una serie de amenazas inciertas que ponen en peligro (aunque sean de cartón piedra) la integridad de Topolino. Es, sin duda, un homenaje a la producción de películas de animación, oficio al que dedicó cási una década en Venezuela el propio Figeras. La historia es poca cosa, pero su realización está bellísimamente llevada. Bravo.

1979
Trigésimo cuarta historia. “Alarma UFO”.
Primera aparición: Realizada en febrero de 1979. Cuatro páginas.

Figueras reduce el número de tiras de viñetas por página en estas dos últimas aventuras.
Un extraterrestre saca una especie de cámara de fotos y se dedica a hacer levitar con ella a las piedras. Este sin sentido da lugar a la historia, sobretodo porque Adolfo y su jefe intervienen. ¿Cómo no? un simple acto de turismo interestelar es observado por Topolino como una grave amenaza. Estamos en la época de desconfiar de los extraterrestres. Aún estaba por venir E.T.
No sólo se produce una reducción del número de tiras (y por consiguiente de viñetas), sino que perdemos el elemento realista, al ser el extraterrestre también un personaje caricaturesco, yo diría que simplemente abocetado.

Trigésimo quinta historia. “SOS Océano”.
Primera aparición: Realizada en agosto de 1979. Cuatro páginas.
¡Ah, por fin! ¡Otra vez el Doctor Siniestro! No, no se había jubilado. Topolino visita un crater, del que ve salir una chispa extraña y es automáticamente atacado por un autómata. Colodión aparece como tiene por costumbre, es decir; de manera insospechada y los sicarios del Doctor Siniestro, con Rogelio al frente, se enfrentan cuerpo a cuerpo con las fuerzas del bien. La idea del Doctor es descabellada. Ha creado un rayo capaz de hacer agujeros en medio de la roca y así conseguir drenar el mar. ¿Cuál es el objetivo de tamaña azaña? ¿Quién sabe?
Topolino se las apaña para destrozar la maquinaria y el Doctor Siniestro amenaza con su venganza que de terrible y espantosa que es, a él mismo le da miedo.

Aquí termina mi colección de entradas dedicada a Topolino. Con los años, yo creo que ha ido como el buen vino, mejorando y haciéndose un clásico de nuestra historieta. Debemos estar muy agradecidos a iniciativas como la de Astiberri, Glènat y otros por recuperar los clásicos del cómic de aquí. Sé que no debe ser muy rentable, pero ahí tenemos que estar los aficionados, apoyándoles, suministrándoles materiales raros de los que disponemos y comprando el ejemplar una vez ha salido a la venta.

Lo siguiente, bueno, un personaje poco conocido que a mi me gusta muchísimo. Se llama “The Human Fly” y tiene como subtítulo: el personaje más salvaje porque es de verdad. Practicaré un poquito mi inglés y pronto empezaré con otro de los cómics olvidados de los setenta: el Mazinger Z Rojo de Sanchís (el de Pumby). Si me da tiempo, los alternaré semanalmente.

¡Hasta la próxima!

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July 26, 2008

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Topolino 1976


Vigésimo segunda historia. “Tunel en el espacio”.
Primera aparición: Mortadelo Especial Ciencia Ficción nº 5. Cuatro páginas.
Si el dibujo de la anterior historia (Niebla mortal) era excepcional, Figueras desarrolla al máximo todo su talento creativo para crear unas páginas sublimes. El dominio de todos los elementos es patente viñeta a viñeta. Se inserta la onomatopeya como elemento gráfico, las naves resaltan sobre el fondo naturista como si siempre hubieran estado ahí y los contrastes entre claroscuros y línea dan un peso a la acción de tal manera que se lee con el ritmo adecuado (vertiginoso, diría yo), destacando la maestría de Figueras para controlar todo de manera que el lector no tenga que sufrir el esfuerzo de seguir una historia que otros hubieran convertido en un voluminoso tomo recopilatorio.
Vayamos a la historia. Topolino es sorprendido por un huracán provocado por el Doctor Siniestro. Nuestro héroe se acerca a la máquina donde se producen los huracanes (que recuerda muchísimo al Sputnik, al ser una bola con antenas). El problema es que se pasan de poner “lámparas” en la máquina y en realidad abren una puerta a la cuarta dimensión. Lo que pasa es que han creado un tunel al siglo XXI (pues ahora no hay naves espaciales sobrevolando las calles ni la gente se viste como Buck Roggers, pero bueno, aún faltaba un cuarto de siglo para el cambio de milenio). Me encanta el comentario de Rogelio, el secuaz del Doctor Siniestro (si no es él me da igual, porque es mi secuaz favorito), en el que dice que han abierto “una ventana a lo ignoto”. (Será por esto por lo que existen los premios Ignotus… lo dudo).
De esa puerta al futuro surge un Zot (espero que no tenga problemas con el personaje de Scott McCloud del mismo nombre) que es una versión con arma de aquel monstruo de Forbidden Planet que sólo era energía y que para verlo había que generar un campo de fuerza extremadamente poderoso.
Para rescatar a Topolino, Colodión pone de nuevo en funcionamiento la máquina, al tiempo que usa el extintor para cargarse a un ser hecho de energía (Topolino vence a los malos de turno con gafas de sol o con pinzas para tender la ropa, ¿por qué no iba a hacer algo similar Colodión?). De la nueva puerta surge el nieto de Colodión montado en una nave espacial muy chula. Todo se resuelve con unos pocos mamporros y Colodión Tercero se queda en la Tierra de 1976. Otro lío temporal creado por Figueras. En fin. La aventura no emplea la parte humorística de Adolfo, pero da igual. Es de lo mejor de Topolino.

Vigésimo tercera historia. “El diablo del desierto”.
Primera aparición: Mortadelo Especial Oeste nº 7. Cuatro páginas.
Seguimos con los Especiales de Mortadelo. Esta vez toca Oeste y vaqueros. El campo ya lo tenemos (la Quebrada del Buitre). Hay que ver cómo lo resuelve Figueras para que no quede ridículo con el personaje. Para esta aventura cuenta con todos los tópicos de los seriales de cine basados en aventuras de vaqueros, citando a Tom Mix, John Fanfayne y Pete Rice. Hay duelos con pistolas y piedras que oportunamente caen sobre la cabeza de los forajidos.
El malo malísimo es Kuhn Zivan, al que veremos de nuevo en otra aventura de este año. Gracias al típico anciano del oeste (dibujado al estilo de los abueletes de Li’l Abner) nos enteramos que está montando el villano una serie de conductos para acabar con los recursos de la zona (mientras los héroes del Oeste se comen las gambas al ajillo que les sirven en las tascas de Almería, en clara referencia al tremendo éxito del Spaghetti Western).
La cosa es fastidiar a todo el mundo, inundando las minas y secando los mares. Y de paso, darle cañita brava a Figueras y a toda la redacción de Mortadelo. Un guiño gracioso para sus compañeros de oficio. Al final Colodión es un héroe valiente y destroza todas las tuberías con un Topo Mecánico (ya vimos ese vehículo que viaja bajo tierra en otra aventura).
No puedo dejar de compartir con vosotros la última intervención de Topolino, nadando con Colodión, en esta aventura: “Primero “Poseidón”, después “el Coloso en llamas” y “Terremoto”, después “Tiburón” y ahora lo más increíble “el Oeste sumergido”. ¡De Khun Zivan todo puede esperarse!”. ¡Toma colección de películas catastrofistas!
Vigésimo cuarta historia. “Bofetones embrujados”.
Primera aparición: Mortadelo Especial Terror nº 8. Cuatro páginas.
¡Lo hemos descubierto! El Doctor X es en realidad Khun Zivan. O al menos se le parece mucho. ¡Qué hallazgo!
Para compensar la ausencia de Adolfo y sus compañeros, el cuerpo de gendarmes protagoniza la primera mitad de la historia. Una extraña y triste melodía, salida de un organillo a manivela hace que unos guantes diabólicos abofeteen a diestro y siniestro a todo aquel que se encuentre en su camino. (Por cierto, la piedra en forma de calavera donde se encuentra Topolino, ¿no os recuerda a la isla de la aventura del Supergrupo de Superlópez?).
Bueno, todo se soluciona con el cambio de melodía. En este caso, la sintonía de “Heidi”, tan popular como serial de dibujos animados en la época en la que esta historieta fue creada. Bueno, no es una de las historias más brillantes de Topolino, pero no está mal.
Vigésimo quinta historia. “El tren fantasma”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante nº 7. Cuatro páginas.
Basada en una película, en la que el tren fantasma era un avión, cambiado aquí por un moderno autogiro.
Esta es una de las mejores historietas de Topolino. Genial el dibujo del tren (me encantan los raíles y los tablones, levemente sugeridos). Comienza con un robo de tren. Como vemos a los secuaces del Doctor Siniestro, nos suponemos que algo huele raro en este asunto del tren fantasma. Con una simple luz, los maquinistas creen estar frente a un tren que viene a toda velocidad en dirección contraria a la de su máquina. Lo que roban es ni más ni menos que “pepinita”. ¿Mande? Parece que vale para muchas cosas (incluida la creación, por parte de Aspirino, de carne de langosta artificial, sana y digestiva). El Doctor Siniestro es más pérfido aún; pretende fabricar una superbomba.
La policía se monta en el siguiente convoy, pero el gas soporífero hace su efecto y los tumba. Tampoco se llevan nada los malhechores, porque el tren se ha cargado previamente con arroz. Topolino y Colodión entran en acción y descubren el mini helicóptero, que se precipita contra un contenedor de agua y allí acaban las fechorías del tren fantasma. Recuerda mucho a los seriales en los que aparecían trenes, ya que se emplea el mismo decorado una y otra vez, para economizar y para aprovechar aquello en lo que ya se ha hecho un desembolso considerable.
Vigésimo sexta historia. “Fantasmas en el Cielo”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante nº 8. Cuatro páginas.
Un fantasma gigante, tamaño Godzilla asusta a la ciudad. Adolfo le recomienda a Topolino que se “luzca”, es decir; que haga su trabajo (el de Adolfo, claro). Topolino se pone un nuevo Jetpack, invención de Colodión, y con su traje superheroico se avalanza contra el fantasma. En su trayectoria se cruza con unos disparos dirigidos hacia él. Misterio misterioso.
Un segundo vuelo y nos encontramos con dos secuaces de Khun Zivan (parece que el Doctor Siniestro ha sido eclipsado por el nuevo malo, ¡qué pena!) disparando a Topolino y unos altavoces que reproducen la voz del fantasma. Esta vez sí que derriban a Topolino que cae sobre el mar. Casualidades de la vida: ¡un submarino bajo nuestro héroe!
Con una artimaña típica de Topolino (clausurar la trampilla desde la que se lanzan los falsos fantasmas hinchables, otra vez las bolas tipo El Prisionero), se desbarata el plan de aterrorizar a la población. Al final, Topolino sospecha que no será la última vez que se enfrente al maligno villano.
La historia es graciosa, pero sin el gancho de otras anteriores.

Vigésimo séptima historia. “Khun Zivan el Terrible”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante nº 9. Cuatro páginas.

Este villano creado por Canellas Casals es adoptado por su nuevo padre. Figueras trata de dotar de un halo de misticismo y poder a su versión del personaje y por ello arranca la historia con una representación de él al estilo de la Esfinge de Gizéh o de las imponentes figuras de Abú Simbel (por cierto, maravilloso videojuego de nuestras micro-consolas de finales de los ochenta, ZX Spectrum, MSX, Amstrad…). Una plaga de cangrejos gigantes (como perritos de grandes, la verdad) ha invadido el campo. Colodión y Adolfo se zafan de algunos que les están atacando. Un plaguicida se encarga de los animales que han salido fuera, pero Topolino sospecha que hay un vivero bajo la superficie. Y buscándolo se topa con Khun Zivan. Topolino aún no sabe quién es el villano y lo confunde con un sicario del Doctor Siniestro (nuestro añorado Doctor Siniestro). La batalla se mantiene por los aires, acabando con los planes del Terrible villano. Topolino es dado por muerto, (“el último héroe”, es llorado por el jefe de policía), pero no es así. En la última viñeta comprobamos que tenemos Topolino (y Khun Zivan) para rato. ¡Bien!
Vigésimo octava historia. “El pirata del Cosmos”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante nº 10. Cuatro páginas.

Topolino cambia su indumentaria. Le vemos más veraniego, cosa que ocurrirá en aventuras posteriores. Recuerda un viejo traje para jugar al tenis.
El título es más elocuente de lo que debiera, porque revela la razón última de la historia. Hay frente a la bahía un aparato muy raro. Es como un contenedor con patas y antenas (la pista Cosmos) y la energía se agota y deja de funcionar a su alrededor (pista piratas). Pues bién, comienzan Topolino y Colodión pescando y dando con el misterio, continúan los gendarmes y al final, como siempre, Topolino se carga la máquina y el extraño extraterrestre, que habla el idioma de Gu-Gu (ideado por Vázquez, si no recuerdo mal), tiene que poner pies en Polvorosa. Por aquello del qué dirán.

Vigésimo novena historia. “La máquina infernal”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante nº 13. Cuatro páginas.

En esta aventura se arrojan bolas de nieve, que no ladrillos, pero el efecto es el mismo. Lo siento, maestro Figueras, pero yo sí que veo cierta similitud entre su personaje y Krazy.
Khun Zivan ha creado una máquina de hacer frío, con el fin de fastidiar a la humanidad. Cosas del destino que sus secuaces se dediquen a fastidiar a Topolino y los suyos, tirándoles bolas de nieve y vestidos de muñegotes de nieve. Por esta razón, Topolino se pone tras la pista y da con la máquina. Entre todos la destrozan y Khun Zivan no hace nada por impedirlo.

Trigésima historia. “Drácula y Cia”.
Primera aparición: Mortadelo Especial Vampiros 1976. Cuatro páginas.
Esta es una de mis historias favoritas de Topolino. Es también una de las más atípicas, por no contar con planes del Doctor Siniestro ni de Khun Zivan para hacernos la vida más difícil al común de los mortales (como si no hubiese ya suficientes problemas). Nuestro Último Héroe viaja a Transilvania y Figueras aprovecha para recrear una ambientación al estilo de las viejas y maravillosas películas de la Universal. Colodión es metido con calzador para que no tenga que vivir la aventura Topolino solo y allí nos encontramos con Drácula, Frankenstein, la Momia (la que se supone que daba miedo, no la de ahora), y un caimán-cocodrilo que casi da más miedo que los otros personajes. Drácula no consigue morder a nuestros protagonistas porque se cubren el cuello y las extremidades con piezas de hierro, cosa que acaba con la dentadura del vampiro. Otra solución de coña para los problemas a los que se enfrenta Topolino. Podía haber optado también, pienso yo, por la sopa de ajo, letal para este tipo de vampiros poco informados (si leyesen Vampiro La Mascarada, otro gallo les cantaría).
Por cierto, una última curiosidad. ¿Sabíais que mientras rodaban la película original de Drácula por la noche, por la mañana estaban con una versión en castellano de la misma, aprovechando los mismos decorados? Y, ¿sabéis que las malas lenguas dicen que es mejor esta versión que la de Lugosi? Podéis comprobarlo si adquirís la versión especial de Drácula (esa que viene con una caja verde) en la que podemos ver todas las secuelas de la película original y la versión para el público hispano de Los Ángeles. Además, creo que cuesta poco más de quince euros. Todo un chollo.

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July 21, 2008

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Topolino 1974-1975

1974
Decimosegunda historia. “Muñecos infernales”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 15. Dos páginas.

¡Que tiemble Chukie! Estos muñecos son más peligrosos que una caja de bombas. Figueras usa el chiste del niño extraterrestre que se ha extraviado y crea el caos en la Tierra hasta que lo encuentran sus padres. En otras versiones, se lleva una buena reprimenda, pero aquí sus padres se conforman con recobrarlo. Se hace ya recurrente el chiste de Topolino y Adolfo. El primero se encuentra con la amenaza y el segundo no acierta a verla. Con esto se va incrementando el mosqueo del agente de la autoridad y se afirma su papel en la serie.
Topolino piensa que el extraterrestre es un muñeco de pinocho, del que tuvimos en España un excelente colección antes de la Guerra Civil, pero a mí me recuerda al Hombre de Hojalata de el Mago de Oz.

Decimotercera historia. “El cangrejo de acero”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 28. Dos páginas.

Vuelve el Doctor Siniestro a la Serie con un malvado Bruto Mecánico con forma de Cangrejo. Es curioso que Figueras opte por presentarlo con capucha, cuando ha creado un icono fácilmente reconocible de su malo más entrañable. En fin. La cosa es crear un submarino para transportar un alijo, al estilo del Submarino que han interceptado en Mexico hace pocos días. Al final, con un simple palo, Topolino destroza las máquinas, que más que útiles, parecen tener el botón de autodestrucción demasiado a mano. Al final hace Figueras un chiste que recuerda mucho a Krazy Kat. Parece mentira que diga que no hay relación entre las series. Algo, sí, Señor Figueras. Por cierto el amigo de Adolfo me recuerda a un personaje que no soy capaz de nombrar de las tiras de periódico americanas. Hay varios que se le parecen. Uno de ellos es el padre de Olivia, la de Popeye y otro es un sureño campestre, siempre armado con su escopeta. No recuerdo si estaba en la serie de Li’l Abner.


Decimocuarta historia. “Cohetes piratas”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 30. Dos páginas.

Los jetpacks no son sólo de Boba Fett, no señor. Los secuaces del Doctor Siniestro (uno se llama Rogelio, no lo olvidemos) roban una valija (una cartera, para ser exacto) a Topolino. Se supone que lleva una fórmula muy importante de Colodión, pero es sólo una bomba fétida para evitar a los que leen el periódico por encima del hombro (cosa que hago con mucha asiduidad, por lo que debo tener cuidado, no dé con un amigo de Colodión). Al final todo se resuelve con dos varas y unos buenos palos. Me encanta la viñeta en la que se caracteriza al Doctor Siniestro con una capucha. Es impresionante ver cómo aprovecha Figueras las posibilidades de mezclar dibujo humorístico y caricaturesco con el realista. Al final, ¿cómo no? Otro periodo en Chirona de Topolino y Colodión.

1975
Decimoquinta historia. “Operación Babel”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 34. Dos páginas.
Otro clásico de la Ciencia Ficción. ¿Qué pasaría si se desatase el Efecto Babel? Pues, según Figueras, nos volveríamos poetas en diversos idiomas. Muy agudo. La campana empleada por el Doctor Siniestro, más que moderna, es un trasto que a modo de cubilete para dados nos hace un cambio en el cerebro tipo telepático. La idea de que metiendo a alguien en un contenedor podemos hacer con él lo que queramos es antigua, desde los monstruos de los cincuenta al tanque médico de Luke Skywalker al contenedor donde se encuentran a Abe Sapiens de la serie de Hellboy. La verdad es que funciona bien, no como el cono del silencio del Superagente 86. El chiste del final es curioso. Si no hacía falta conectar ningún cerebro para que hablasen en otros idiomas, ¿por qué conectan a un pato al final de la cadena? Claro, así hablan todos como patos. Otro clásico.
Decimosexta historia. “Las burbujas plásticas”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 35. Dos páginas.

Como dice Guiral en su prólogo, las burbujas parecen provenir de la serie de Patrick MacGoohan, El Prisionero. Os aseguro que los globitos blancos terminan por dar mal rollo. Salían del mar y si hacías algo contravenido o tratabas de huír, acababan contigo. Si no habéis visto la serie, he de avisaros. Es muy psicodélica. A mí me gustó, pero porque tengo mucho aguante. Está basada en una idea del propio MacGoohan. Un agente se da de baja y sus superiores le mandan a un lugar donde “jubilan” a los agentes díscolos. El objetivo de número dos es descubrir por qué dimitió. El episodio final es de traca. Pocas cosas desbarran más que esta serie. Y es muy bonita, que conste. Es increíble que antes se pudiesen hacer esas series y que se viesen en tantos países, incluso en España. Ahora no creo que la puedan poner ni siquiera como re-run en una cadena especializada en Ciencia Ficción. Hay una versión en DVD que no está mal.Volviendo a la historia de Topolino, la idea del Doctor Siniestro es deshacerse del protagonista metiéndole en un globo y haciéndole salir por la estratosfera. Por fortuna, Colodión está probando un cohete que hace impacto con la burbuja de Topolino. ¡Qué cosas más raras hace Colodión en su tiempo libre! Otros somos más normales; escribimos blogs (je, je).

Decimoséptima historia. “La niebla del olvido”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 38. Dos páginas.
Lo que más me fascina de esta historia son los trajes del Doctor Siniestro y sus secuaces. Esas máscaras son maravillosas. Se nota que el dibujo de Figueras tuvo su punto de inflexión este año, tal y como dice él mismo en la introducción del libro. La idea de las nieblas como elemento de misterio es tradicional desde la literatura fantástica del siglo XIX. Hay nieblas que dan miedo, como la de Stephen King, otras que te transportan a lugares extraños y desconocidos, como las de Ravenloft (Dungeons & Dragons, para los que no seáis roleros) y otras te hacen olvidar. Estas últimas son las que diseña el Doctor Siniestro, protagonista indiscutible de esta historia.
Si Topolino resuelve un caso anterior con unas gafas de sol para evitar la hipnosis, en este caso usa una pinza para tender la ropa colocada certeramente en la nariz. Así no respira la niebla del olvido. Pero, ¿no necesita respirar por la boca? ¡Qué cosas! ¿no?

Decimoctava historia. “Frankenstein 1975”.
Primera aparición: Mortadelo Extra Primavera 1975. Cuatro páginas.
Parece que a Bruguera le gustó Topolino y le debieron de pedir a Figueras historias “largas” de cuatro páginas. Sólo volvería al formato de dos páginas con la aventura “Cinemanía”. Mejor, más Topolino. Y es que Figueras es un maestro de la concisión, creando aventuras épicas en tan poco espacio.
El Doctor Siniestro, esta vez vestido de logia ocultista, ha diseñado un SuperRobot con piezas de automóvil. Topolino sufre las consecuencias de un ataque sónico con los bocinazos del monstruo y tiene que enfrentarse a una alucinación; una cabeza que dice ser la del Doctor Frankenstein.
Un Frankenstein en 1975 es como un Frankenstein en 1940 para los lectores de ahora, pero la idea era hacer un monstruo moderno, igual que con Godzilla 1984. Las fechas se quedan atrasadas siempre y lo que pretendía modernidad se queda desfasado.
Topolino consigue derrotar al monstruo dando un montón se instrucciones de tráfico contradictorias, cosa que sobrecarga el cerebro electrónico del robot.

Decimonovena historia. “La mano que aprieta”.
Primera aparición: Mortadelo Súper Terror. Cuatro páginas.

Esta historia me gusta mucho. El enemigo a batir es simplemente un brazo mecánico, pero la textura con la que le dota Figueras a ese brazo está curradísima. Es un placer ver el trabajo de tintas del maestro.
Por una vez abandonamos la campiña neutra de las anteriores aventuras (tanto de Topolino como de Aspirino y Colodión y de Cine Locuras), para adentrarnos en una ciudad pequeña e idílica, más cercana a las poblaciones de Centro Europa. Figueras comienza la aventura dando total protagonismo a Adolfo, el policía. Primero con sus jefes y compañeros en la comisaría y luego con gente de la calle, principalmente comerciantes, que están aterrados por la Mano que Aprieta.
Adolfo es derrotado por un rayo que lo deja inconsciente y Topolino toma el relevo de la acción, derrotando a la Garra y venciendo al Doctor Siniestro.
Puede que parezca extraño que el enemigo sea una sola garra, pero no está fuera de contexto en 1975. Por un lado, los monstruos marinos que aparecían en todos los lagos del planeta, emulando al de Loch Ness, fueron desenmascarados uno tras otro como ingenios mecánicos montados por comerciantes y hoteleros para conseguir un mayor número de clientes con el reclamo de poder ver al monstruo del lago de turno. Y por otro lado, estaba la maravillosa aventura de Zarpa de Acero, un villano convertido en héroe que tenía una mano mecánica y con poderes sustituyendo a una mano amputada. ¡Cómo me gustaban esas historias!
Esta aventura adolece de cierta falta de humor, incluso Topolino termina como héroe, pero las escenas de acción no tienen desperdicio. Creo que es una obra maestra del genial Figueras.

Vigésima historia. “Temblequeo”.
Primera aparición: Mortadelo Súper Terror 1975. Cuatro páginas.
Parece que tenemos nuevo monstruo, con un diablo terrible, pero es de nuevo el Doctor Siniestro Disfrazado. Le gustan más los trajes y los disfraces que a Mortadelo. Lo gracioso es la meta-historia. Colodión sabe que todo ocurre en un especial de Súper Terror, por lo que se espera cualquier cosa. Un especial de Mortadelo, ¡cómo nos cuidaban a los niños entonces!
La maldad del Doctor Siniestro se completa con un máquina para producir terremotos, y todos sabemos que el terremoto provoca una de las fobias más acusadas que existen. Muy bien pensado, aunque no sea una de las mejores historias de Topolino.

Vigésimo primera historia. “Niebla Mortal”.
Primera aparición: Mortadelo Gigante Vacaciones 1975. Cuatro páginas.
¡Qué placer me produce volver a leer esta historia! Como dije en una entrada anterior, mi primera vez de Topolino y mi primera vez de Superlópez coincidieron en el número Gigante de Vacaciones, con un Tsunami enorme en el portada y un volumen de más de cien páginas encuadernado sin grapa. Una joya de la literatura comiquil. Y además, estaba en la playa. ¡Qué suerte!
La historia es buena, aunque es probable que no pueda verla con perspectiva. Por eso me limitaré al comentario.
Topolino pasea por la playa, maravillosamente dibujada y descubre por azar un conducto. Los sicarios del Doctor Siniestro le arrojan una piedra tamaño Seiscientos, por lo que ya estamos todos bajo la sospecha de que algo se cuece en aquellos lares. Topolino se tira al mar y da con nuevas tuberías. Los malos van vestidos de hombres rana, traje que me parece chulísimo y que Figueras dibuja con detalle.
Siguiendo la pista, Topolino se da de bruces con un Cangrejo gigante, digno rival de King Kong, como él mismo dice y lo esquiva de milagro. Descubrimos que el plan del Doctor Siniestro es hacer una niebla tan densa que haga naufragar a los barcos que viajan cerca de la costa, suponemos para hacerse luego con el cargamento. Mientras el Doctor Siniestro se regodea de su invento, que está a punto de hundir a un barco, Topolino huye del Cangrejo mecánico, metiéndose por entre las tuberías y las chimeneas y destruyendo todo a su paso. Una vez más el crear demasiados monstruos y máquinas puede llevar a un villano a la derrota por su propia mano. En fin.

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July 06, 2008

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TOPOLINO 1972

Empiezo la serie de entradas dedicadas a Topolino. Como criterio de selección para el orden de las historias comentadas, me remito a la última página del libro de Astiberri. Mirando el número de Super Mortadelo en el que fueron incluidas, la fecha de 1972 parece errónea. No sé cuál es el motivo de esta ordenación, porque en este año hay historias aparecidas en el Almanaque de 1974 (que supongo fue editado en 1973). Pienso que la razón de la fecha de 1972 hace referencia a cuándo fueron creadas las historias y que posiblemente Bruguera las fue editando según la necesidad. En realidad me extrañaría que la editorial guardase material nuevo tanto tiempo, pero todo puede ser. Como no tengo información que corrobore esta tesis, mantengo el criterio de Astiberri. Aquí van las primeras once historias.

Primera historia. “La máquina del tiempo”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 3. Dos páginas.
Topolino aparece, como se ve, en la primera viñeta de su serie. No está muy definido. Es un señor bajito, con bigote y trajeado (algo incomprensible para estar en el campo leyendo un libro). Sin comerlo ni beberlo, aparece el malo de la serie, el Doctor Siniestro. La idea de la máquina del tiempo no tiene por qué referirse a H. G. Wells, porque es un clásico de la ciencia ficción. De hecho, tenemos en España el Anacronópete de Gaspar, casi una década anterior a la obra del genial escritor inglés. Es una máquina imposible, ya que para conseguir viajar en el tiempo necesitaríamos un consumo infinito de energía. Si queréis saber más sobre el asunto, os recomiendo la lectura del libro How to Build a Time Machine, en el que nos explican lo que sería necesario para construirla y hacerla funcionar.
En esta historia tenemos una de las típicas paradojas de las máquinas de viajes temporales. Empezamos con Topolino sentado en 1972. Llega el Doctor Siniestro de 1973 (por lo que hay un Doctor Siniestro de 1972 coexistiendo con su versión futura). Le da un palo a Topolino y se vuelve al futuro (tanto esfuerzo para una nimiedad de tamaño calibre). Colodión le vende una máquina del tiempo (cutre, pero funcional) a Topolino y viaja a 1973 para darle un paraguazo a su némesis, con lo que tenemos dos Topolinos existiendo al tiempo. El Doctor Siniestro vuelve (¡faltaría más, no iba a dejar las cosas sin una satisfacción!) y Topolino destruye su máquina del tiempo. En ese momento hay dos Doctores Siniestro en 1972 y ya para siempre.
Por accidente, el Doctor Siniestro de 1972 cae en la nueva máquina del tiempo de Colodión y viaja al pasado, regresando con un Tiranosaurio en la Mochila. Ya para siempre hay dos Doctores. ¡Necesitamos una Crisis en Tierras Infinitas para solucionar la Tierra Uno y la Dos y la Tres y la…!
La primera aventura de Topolino empieza sin pena ni gloria, con los personajes medio creados, pero con un potencial increíble. Obviando la historia, nos encontramos con la tradición de Figueras en los dos campos en los que se prodigó: el género paródico, mezclado con el dibujo animado (sobretodo por el timing de sus gags) y el género realista, caracterizado por el Doctor Siniestro y sus Secuaces. Aún mejoraría la unión de ambos estilos en las siguientes historias.
Por cierto, “el maldito Enano”, que es como llama el Doctor Siniestro a Topolino, me recuerda mucho al trato de Pedro Picapiedra a Pablo Mármol. Debía estar muy de moda la serie de Hannah Barbera en aquella época pre-Simpson.

Segunda historia. “Los vampiros del aire”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 5. Dos páginas.

En la segunda aventura de Topolino, le encontramos algo más definido en el diseño, pero no totalmente. Aún le faltan algunas páginas para ver al Topolino clásico. Por cierto, me gustaría recordaros que la idea original de Figueras era llamarle Melitón. ¡Toma ya! Con Topolino, que recuerda al caballero Topito, obra anterior de Figueras, nos ponemos en un nombre memorable, aunque ya usado, porque si buscáis por la red o sois aficionados al Fumetti, el cómic italiano, sabréis que es el nombre dado en Italia a Mickey Mouse, donde aún está muy vivo como personaje del cómic, cosa que no ocurre en Estados Unidos.
Volviendo al tema, la aventura cuenta con lo que va a ser la característica de la serie de Figueras: la mezcla entre los elementos realistas en el trazo, pero fantásticos en su origen (en este caso, un par de criminales con un artilugio a sus espaldas en forma de alas de murciélago que les permite volar) y unos personajes caricaturescos y humorísticos que viven en el mundo real. Doble paradoja para una serie de capítulos brevísimos).
Citaré al propio Figueras, tal y como aparece en el prólogo de Guiral para ver de dónde viene esta historia.
“Los vampiros del aire está basada en el folletín de Canellas Casals. Marco [editorial para la que trabajó Figueras y que publicaba algunas de las historias que nuestro autor leía en la infancia] lo que hacía era el folletín y luego si funcionaba lo adaptaba en forma de historieta. En este caso, lo dibujó Darnís”.
Topolino presencia el ataque de los vampiros al profesor Perinola para robarle unos planos. Como el propio personaje dice, esto es una fantasía “Camp”, un término muy hippie que hace referencia a lo que nosotros ahora llamaríamos frikie. Topolino persigue al Doctor Siniestro (fácilmente reconocible por su mala puntería) y llegamos a una catacumba espectacular, en medio del campo. Cuando se hacen tebeos, no hay porqué escatimar en presupuesto. Allí Topolino se encuentra con Colodión y su brazo larguísimo, que tendrá su papel en la resolución de la aventura. Me encanta la idea de Figueras de hacer metahistorieta, contando lo que el propio autor, o el lector, pensaría de cada situación (dice Topolino: “Parece fabricada para una película de dibujos animados”).
Colodión ha sido el inventor de las alas diabólicas. Cuando los acólitos del Doctor Siniestro tratan de dormirlos con un gas soporífero, Topolino se salva ¡tapándose la nariz! ¡Manda narices!
Aquí empieza el Topolino que más me gusta. Este pequeño héroe hace unas piruetas que ni los acróbatas del circo. Escapa y le quita un caballito hinchable al nieto del profesor Perinola. La espada, no sabemos de donde sale. Y así, a modo de insigne caballero andante, se enfrenta a los vampiros, quitándoles las alas mediante un certero mandoble y con la ayuda del brazo largo de Colodión.
Topolino no quiere el reconocimiento de nadie y le otorga el papel de salvador a Colodión, pero, cosas del destino, termina quedando como villano ante el oficial Adolfo, porque le da una patada al profesor desagradecido. Hay gente que ve un paralelismo entre esta serie y la de George Herriman, Krazy Kat. No hay duda de que el papel del perro policía está representado por Adolfo, pero Topolino no es Ignatz ni hay una gata Krazy. Si algo puede tener que empariente estas series es la posición de anti-héroe de Topolino y el trato que ejerce sobre él la justicia. Aunque Ignatz se merece la cárcel en más de una ocasión.
Tercera historia. “El guante diabólico”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 7. Dos páginas.
Volvemos al bosque de los villanos. Debajo de Topolino, se abre una trampilla que lleva a una base secreta. Los malvados han creado un guante (un Guantelete del Infinito, diría yo) que suelta rayos de “ciencia ficción”. Colodión y Adolfo aparecen para figurar de extras, porque casi no tienen papel, a parte de echar en la trampilla el guante que les va a explotar en las narices a los secuaces del Doctor Siniestro.
Los malos de esta historia son tan patanes que terminan siempre más fastidiados por sus propias acciones (cuando disparan los rayos, les caen los árboles que han cortado en la cabeza) que por las de los agentes de la ley (cuando salen por los aires por culpa de su propio guante).
Cuarta historia. “La máquina hipnótica”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 8. Dos páginas.

Puesta de largo del segundo villano de la serie, el Doctor X. Su atuendo de Mr. Hyde y su acento tipo extranjero a lo alemán o austriaco o ruso, hace de este villano un personaje un pelín caduco. Parece, según recuerda el propio Figueras, que este personaje se basa en otro de Canellas Casals.
Volvemos a la reflexión sobre la mitología pulp. ¿No me digáis que no se os había pasado por la cabeza que la manera de derrotar a un villano que hipnotiza a sus víctimas con la mirada (en este caso con una especie de cámara) es llevar los ojos tapados o usar unas potentes gafas de sol? Pues eso mismo es lo que hace Topolino.
Una vez hipnotizado Adolfo, Topolino y Colodión vencen, con la ayuda de un osete, al Doctor X (la tradición de las X viene de lejos, y si no que lo pregunten a Mr. X). Adolfo cae sobre el Doctor y cree haberlo vencido el solito. Pobre diablo.

Quinta historia. “Los invasores”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 9. Dos páginas.

La serie de televisión de “Los Invasores” era un éxito por aquella época. Si tenías el dedo meñique tieso, eras extraterrestre. Como diría Kiko al Chavo del ocho: “¡Qué cosas! ¿no?”
Esta vez sí que está clara la referencia a una obra de H. G. Wells, en concreto la Guerra de los Mundos, aunque los “Marcianos” no llevan trípodes, sino que sus máquinas son bípedas, por eso de la comodidad y tal. Colodión y Adolfo le gastan una broma a Topolino. Se hacen los hipnotizados, recordando la aventura anterior y Topolino se preocupa. Descubierta la broma, Topolino no las tiene todas consigo. Los patos no se precipitan por un barranco sin motivo. Tienen que estar sobresaltados por algo y hay que investigar. Topolino se da de bruces con un par de Marcianos invasores (la procedencia planetaria me la invento, pero creo que no estoy errado). Los invasores también tienen mirada hipnótica y le obligan a tirarse por el barranco. Armado con unas gafas de sol, se marca la meta de salvar nuevamente a la humanidad en otro Super Mortadelo y ocurre una cosa graciosa. El rayo calórico (muy acertado, porque es el arma de los Marcianos de H. G. Wells, junto con el Humo Negro) arrasa parte de una granja. Topolino llama su atención y desvían el rayo, dándose de lleno en uno en el otro. Se autodestruyen sin que nadie vea a los invasores, dejando un montón de chatarra humeante. Y en estas que aparece Adolfo y, por una vez, no acusa a Topolino de nada.
Esta es una de las historias que más me gustan. Me encantan los ingenios mecánicos y me encanta la Guerra de los Mundos.

Sexta historia. “El regreso de Ayesha”.
Primera aparición: Mortadelo Almanaque 1973. ¡Cuatro páginas!

Primera historia larga de Topolino y es tan densa y espectacular que parece toda una película de aventuras clásicas. La influencia está clarísima: la película She (La diosa del fuego en su versión en castellano), donde aparece Ayesha como un personaje alucinante. Esta película se basa en una serie de cuatro novelas de Ridder Hagard. Fue la segunda película que vi en mi vida, cuando hacían películas clásicas en aquella sesión de tarde con presentación en sillón orejero y te avisaban de lo mucho y bueno que ibas a poder contemplar en la película. No me acuerdo de cuál fue la primera que vi, sólo habría que mirar en el archivo de RTVE para saber cuál echaron la semana anterior. La recuerdo como muy emocionante y con un final en el que la protagonista se autoinmola en el fuego, que lo recuerdo aún con vivido detalle. Entonces sí que se preocupaban por los niños y no como ahora, que se creen que son tontos y no pueden ver nada traumático. ¡Con el mundo en el que les ha tocado vivir a los pobrecillos!
Volvamos con la historia. Topolino se topa con las huestes de Kalipatres, el sacerdote de Ayesha y sospecha que nuestro héroe pudiera ser “Él”. De coña. El enano… perdón ¡Topolino! se defiende como un titán, pero no puede con tanto malo. Ayesha le desprecia con desdén desde su hoguera y Topolino se las ve y se las desea para salir bien de este lance. Por si los problemas de Topolino no fuesen pocos, aparece en escena el Doctor Siniestro, tratando de sacar tajada. Salen rayos tipo ciencia ficción, zeppelines y biplanos. Al final Topolino sale por los pelos de todo el embrollo y aterriza en un lago. En la última viñeta, Adolfo le echa la bronca a Topolino por bañarse en un lugar prohibido.
Si se le dedica un tiempo a disfrutar de la obra gráfica, viñeta a viñeta nos encontramos con joyas del tebeo. Magistral, sí señor.

Séptima historia. “Trágico error”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 15. Dos páginas.

Una aventura con Robot gigante por medio. El Doctor Siniestro ha creado un robot a distancia que hace de las suyas en el eterno bosque de las aventuras de Topolino.
¿Cómo no? Todo el mundo se mofa de Topolino y sus aventuras, porque casi nadie ha sido testigo (¿cómo que no? ¡El lector las ha seguido!). Colodión se disfraza de robot y se cruza en el camino del monstruo de verdad. Adolfo se deja coger, creyendo que el Colodión, pero el robot es muy peligroso y el valiente de Topolino le rescata destruyendo el mando a distancia. Al final Colodión y Topolino al “Manicomio” (entonces no éramos políticamente correctos), por salvar a la humanidad. Pobrecillos.


Octava historia. “El monstruo del Lago Negro”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 13. Dos páginas.

Homenaje excesivamente humorístico al Monstruo del Lago Negro. Una de las peores películas de los monstruos de la Universal, pero sin lugar a dudas la más sensual y con un monstruo nuevo que ya sólo su aspecto era imponente. Espero no estropearos la sorpresa, pero tengo que decir cosas del final, así que no sigáis leyendo si no conocéis la historia y pasad a la novena (no, la sinfonía no).
Adolfo es el monstruo, que está embadurnado en lodo. Es increíble la cantidad de tropelerías que le hacen Topolino y Colodión porque creen que es un monstruo de verdad. Al final Adolfo se ceba en un mini-monstruo que resulta ser su jefe.
Como se puede ver, el homenaje queda muy lejos, aunque el chiste es bueno. Esta historia me ha recordado a aquella que complementaba a “Hotel Pánico” en Superlópez, cuando un Jaime lleno de boñiga de vaca es confundido con la cosa del pantano. Igual de hilarante.

Novena historia. “El topo de acero”.
Primera aparición: Mortadelo Extra de Verano 1973. Cuatro páginas.

Otra historia “larga” para un número especial. Topolino se encuentra por casualidad con un nuevo invento del Doctor Siniestro. Esta vez es un Topo que le sirve para viajar bajo tierra. Vamos, una tuneladora de las de ahora. Colodión y Topolino se las apañan para cerrar el paso a la máquina de mil y un maneras, terminando con un buen manguerazo.
Resulta curioso ver cómo han caído en el tópico del topo (je, je) tantos escritores de space operas. Es casi imposible viajar así sin que tarde o temprano se te hunda la galería. Aún así, es otra soberbia aventura de Topolino.

Décima historia. “La momia”.
Primera aparición: Super Mortadelo nº 23. Dos páginas.

El homenaje a este personaje clásico, también estrella de la Universal, es mucho más claro que el de la criatura del lago. El chiste está cantado desde el principio. ¿Qué es lo más llamativo de una momia? ¡sus vendas! Y, ¿qué puede pasar con vendas? Dos cosas: que te tropieces andando y que termines vendado. Pues ambas cosas ocurren.
Colodión ha inventado una máquina para regular el tráfico que es un molinillo rematado con una mano (los guantazos están asegurados). Una momia se les acerca y termina enredada con la máquina. Esta se pone en marcha y bajo el vendaje vemos una vez más al Doctor Siniestro. Por las muchas peripecias, en la última viñeta vemos a todos los personajes vendados y escayolados. ¡Qué desastre!
Undécima historia. “Melodía infernal”.
Primera aparición: Mortadelo Almanaque 1974. Cuatro páginas.
De nuevo un especial y mayor longitud de la historia. Esta es una de mis favoritas. El malo me recuerda a la Bruja Avería. Un instrumento tirado en el campo sirve como señuelo para dejar “turulatos” a Topolino, Adolfo y el Jefe. Aquí empiezan las citas inolvidables: “¡Las ondas sordas de la música moderna, acumuladas, les han dejado turulatos! ¡Abajo el Rock!”.
El trío protagonista se repone y ya sabe que hay un malo pululando por el bosque. Le buscan y dan con un lago (“el lago de los patos”, en clara alusión al de los cisnes de Chaikovsky) y caen de nuevo en la trampa. Una melodía les hace bailar sin descanso.
Dos citas más de nuestros personajes. La primera de Topolino: “Evidentemente, si uno se encuentra encima de la superficie metálica, y por un nuevo procedimiento científico, tiene que bailar música clásica, aunque no quisiera”. La segunda de Bethovin, el malo: “¡Insensato! ¿Quieres que te condene a un festival de música Rock?” Soberbio.
Topolino se da cuenta de que el arma definitiva contra este malvado malhechor (je, je) es hacer uso de la música moderna. Todo termina con el villano detenido y el alcalde bailando el garrotín sobre la pista metálica. Impresionante.

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June 29, 2008

8

TOPOLINO por Alfons Figueras

Comienzo en esta entrada una serie de cinco relacionadas con la genial creación de Alfons Figueras. Es una continuación de lo que ya hice con Superlópez y en el que analizaré una de las obras fundamentales de la historieta española.

Tenía cierta lógica que continuase con Topolino, porque en el especial de vacaciones de 1975 de la revista Mortadela, pude leer dos de las series que más me han gustado y que más me han animado a seguir con esta afición al mundo del cómic. Entre sus páginas se encontraba la historieta de Superlópez, “El doble” y la historieta de Topolino “Niebla Mortal”.

Tengo serios problemas para encontrar con seguridad el origen del personaje. Si miramos en las enciclopedias, todo apunta a que es un personaje de 1968. Pienso que apareció en algún momento de las series anteriores de Alfons Figueras Aspirino y Colodión o en Cine Locuras. En esta última sale un personaje sin nombre que recuerda mucho a Topolino. No obstante, he optado por empezar por las historias del año 1972, principalmente porque es el comienzo de la serie como tal y porque me guío por el álbum publicado por Astiberri que es la obra completa. Conservo muchos de los números de Mortadelo donde se publicó por primera vez, pero no son todos y aquí quiero hacer un comentario completo de las andanzas de este personaje tan querido por mí.

Alfóns Figueras me recuerda mucho en sus orígenes al norteamericano Jules Feifer. Con sólo diecisiete años empezó a trabajar en aquello que le tenía tan cogido como aficionado: la historieta.

Por muy diversas razones me considero afortunado por la época en la que viví la infancia (los años setenta y el comienzo de los ochenta), pero viendo cómo una persona como Figueras fue influido por el cine, la litera popular y los cómics desde su infancia, me hace dudar de mi afirmación. Poder disfrutar del origen de todo el lenguaje cinematográfico que hoy heredamos, le permitió ir desarrollando su narrativa mezclando todos los géneros y artes en una unidad coherente.

En los años cuarenta mezcla el estilo realista y el humorístico-caricaturesco en su producción, pero no en una misma obra, como hará en Topolino. El primero es su pasión, pero pronto se dará cuenta de que lo más valorado por el público es el segundo.Su aventura cinematográfica se concretará en el trabajo para una productora de películas de dibujos animados en Venezuela (un paralelismo con la etapa cubana de Jan). Allí trabaja teniendo como padrino a Ángel Puigmiquel, del que hemos podido ver hace un año su obra maestra, El Ladrón de Pesadilla, rescatada del olvido y trasportada a la era del coleccionista (es decir ahora) en un álbum que incluye las dos versiones disponibles de la misma.

La vuelta a la historieta, tras siete años prácticamente arrinconada (sólo mantiene una tira de periódico diaria) coincide con la vuelta a España. Tras unos trabajos de publicidad, a la que no había renunciado desde el principio (de nuevo paralelismos con Feifer), vuelve a Bruguera donde produce sus últimas series, culminando con Topolino. A comienzos de los ochenta, los problemas de salud le apartan de la producción continuada y trabaja en cosas más ligeras, pero no por ello menos interesantes.

Alfóns Figueras sigue en activo, con sus ochenta y seis años, publicando su tira de Mr. Hyde (personaje que data de 1950) en el diario Avui.

El mejor medio para saber casi de todo sobre la vida de Figueras hasta 2006 es el prólogo de Antoni Guiral. Además comprar el álbum es un autoregalo estupendo y baratísimo (sólo 25 € por una obra completa, encuadernada en tapa dura y con papel de calidad). A ver si los de Astiberri (u otros) se animan a seguir sacando clásicos de la historieta a este nivel de calidad, a un precio adecuado, como es el caso y rescatando todo tipo de cosas que echamos de menos en las estanterías de las librerías y de nuestras casas.

A continuación, y como la mejor manera de coleccionar información sobre el personaje y sobre la obra de Figueras, os recomiendo la navegación por los siguientes vínculos.

El blog ausente. Comentario del álbum de Nueva Dimensión, donde escribía Figeras y con un ambiente típico de Topolino.

El blog ausente. Sobre Topolino.

El rincón de la desconexión. Entrada sobre Topolino y los personajes de Figueras.

Lady Filstrup. Homenaje a Figueras.

La cárcel de papel. Sobre el tomo de Astiberri.

La cárcel de papel. Sobre Figueras.

Tebeosblog - Tebeosfera. Sobre el tomo de Astiberri.

Neuras y paranoias. Historia curiosa sobre los originales de algunas historietas de Topolino.

Con C de arte. Interesante entrevista con Antoni Guiral, que habla poco de Topolino, pero mucho y con conocimiento de causa de Bruguera.

La Osa Mayor. Curiosidad: Paveroti de Figueras.

Fan de comix. María José San Bermejo nos hace una introducción al personaje.

Ideal.es nos ofrece de la mano de Miguel Ángel Alejo, un acercamiento al personaje para el público en general.

Planeta Cómic presenta el cómic de Astiberry. Para comprar y para sacar los datos.

Entrada en la Wikipedia de Alfons Figueras.

Entrada en la Wikipedia de Topolino.

La semana que viene comenzamos con 1972.

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