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June 23, 2008

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DRUGOS EL ACUMULADOR de Mauro Entrialgo

Mauro Entrialgo publicó entre 1994 y 2002 una serie de historietas con un personaje atípico llamado Drugos, cuya principal cualidad es acumular todo tipo de cosas, especialmente rollos frikis, pero en su enorme colección cabe de todo.
En esta entrada voy a citar y comentar muchas de las sabias palabras transmitidas por Entrialgo a su personaje. El libro es barato (no llega a 6€) y si tenéis interés por haceros con él, aquí tenéis la referencia bibliográfica:

Mauro Entrialgo Drugos el acumulador Ediciones la Cúpula 2003 ISBN 84-7833-528-5


La acumulación.
… guardo impresos que vosotros consideráis desechables incluso antes de descifrarlos; como la publicidad que encuentro en mi buzón o los adhesivos que llevan algunas frutas, por si acaso. Pero no me miréis con cara de superioridad. A mí me interesan las cosas que acumulo. Vosotros sois los gilipollas. Vosotros sois los que cogéis todas las semanas alguna puta mierda de fascículo que os regala algún periódico sobre algún absurdo tema que no os interesa lo más mínimo y lo guardáis cuidadosamente en vuestra biblioteca sólo porque en su portada pone en letras gordas: “Coleccionable” (M. Entrialgo 1994)
¿No os habéis dado cuenta de la cantidad de series de fascículos que acumulamos de la infancia? ¿Cuánto hace que ni siquiera los hojeáis?


Los libros de texto de los ochenta (uno que tenía un escarabajo pelotero en la contraportada).
Yo me entregué cual insecto a una monumental tarea de almacenamiento de datos en el cerebro y sólo unos años más tarde comprendí lo que insinuaba aquella ilustración de un escarabajo pelotero en la contraportada: el exceso de información es sólo una gran bola de estiércol. (M. Entrialgo 1994)
No me cabe duda. El aprendizaje memorístico sin una parte práctica ni de compresión produce, como el sueño de la razón, monstruos y muchas lagunas de cosas que hemos estudiado y no aprendido.

Piececillas de plástico.
¿Qué coño son estos chismes? ¿Para qué sirven? Pues bien, si queréis saberlo, sólo tenéis que tirar todas las piezas a la basura. En sólo quince días descubriréis algo parecido a que una era la insustituible tapa de la pila del mando de la tele, otra era un filtro sin el cual el motor del aspirador se ha quemado y la tercera era un importante componente de la lavadora, cuyo recambio hay que pedir a Japón. (M. Entrialgo 1994)
¡Qué verdad dice aquí Entrialgo (bueno Drugos)! Basta deshacerse de algo para echarlo de menos a los pocos días. Pero si no lo tiras, ¿qué demonios haces con tanta basura?

Cómo ordenamos los libros.
¿A que no sabes cuál es el sistema de clasificación de publicaciones más extendido en España? Los libros sin dibujos y los fascículos encuadernados, al lado de la tele y en una caja de cartón encima de un armario, los tebeos y las revistas porno. (Mauro Entrialgo 1994)
Este no es un comentario de Drugos, que apuesta por la CDU para organizar bibliotecas de coleccionistas de tamaño medio y grande. Lo dice un secundario que tiene razón. Se puede relacionar con el comentario a los coleccionables. En muchas casas, los libros aburridos, pero con lomos bonitos, están en el salón y los buenos están en el cuarto de los niños, en el trastero, en casa de los padres (porque no te los has podido llevar) o en la segunda residencia (quien tenga).

Regalos de cumpleaños.
Acabo de clasificar todos los regalos que recibí ayer por mi cumpleaños. Aquí he puesto todos los discos y CDs que me regalaron. También he juntado unos cuantos libros y bastantes cintas de video. Pero el montón más abundante y variado es este: son todas las chorradas que trajeron aquellos que me compraron su regalo en el último momento en un VIPS. (M. Entrialgo 1995)
Es gracioso la cantidad de chorradas que la gente regala a los amigos menos íntimos (a los íntimos solemos acertar, porque los conocemos). Y para eso están los VIPS para comprar cosas aparentemente caras, pero que no nos han salido mal de precio porque estaban rebajadas.

Guardar, ¿para qué?
-Estás chalado, Drugos. ¿Guardas tu megacolección de vídeos en un refugio nuclear?
-Claro así me aseguro de que testimonios de nuestro tiempo llegarán en buen estado a otras generaciones y culturas.
(M. Entrialgo 1998)
¿No habéis tenido esta sensación? Como mucho, contentaros con que la próxima generación (es decir, vuestros hijos o sobrinos) se interesen un poco por lo que a vosotros os parecen maravillas. Si vivís solos, como muchos aficionados al cómic que no salen de su afición. Llegaréis a viejos, os moriréis y toda vuestra biblioteca, videoteca y chorradateca irá o a una librería de viejo que se quedará con cuatro cosas y que no valorará nada de lo que tenéis o irá al contenedor de la basura que el próximo propietario de vuestro piso habrá dispuesto a tal fin en la entrada de la vivienda para deshacerse de todo aquello que atesoró el anterior dueño. ¡Es así de triste, y si no, al tiempo!

Cosas que Higueras odia.
La proporción entre las noticias de verdad y el puto deporte en los telediarios.
-Buenas noches: mil muertos en un terremoto en Japón y la bolsa por los suelos en Europa, pero pasemos ya a los deportes…
(M. Entrialgo 1998)
Esto es verdad. Con la Eurocopa a nuestras espaldas, no llega a un cuarto de hora el telediario de verdad. Y la parte de fútbol (que no deporte) supera el cuarto de hora muchas veces. No siempre, pero muchas veces.

Cosas que Drugos odia.
Publicaciones de formatos estrambóticos.
-¿Dónde cojones guardo ahora yo esto? (Lleva en la mano una publicación más alta que ancha en una proporción de cuatro a uno)
(M. Entrialgo 1998)
Aquí me siento reflejado. Tengo amigos que no cogieron cómics estupendos sólo por no tener dónde guardarlos. ¿Es que se creen las editoriales que todas nuestras estanterías superan los treinta centímetros entre balda y balda? Pues no. En algunas cuesta meter hasta un cómic book como para meter un tocho de más de treinta y cinco centímetros de alto.

Higueras y la música juvenil.
El personaje de Higueras le dice a un DJ.
-¿Admites peticiones?
-Claro.
-Te pido, por favor, que me dejes quemar todos tus discos.

(M. Entrialgo 1999)
Bueno, esto es muy cafre, pero me hizo gracia. Alguno se lo merecería, sólo por lo aburridos y machacones que son. La de veces que hemos ido a un local porque no nos ha quedado más remedio que acompañar a unos amigos y nos hemos tenido que tragar chunda-chunda a toda pastilla. Algunos DJ sólo piensan en lo que a ellos les gusta y a llenar salas. Así no aprenden los chavalitos a apreciar música ni a tener variedad de gustos musicales.

Juguetes en blisters.
¿Quién fue el hijoputa que decidió empezar a vender juguetes en blisters? (…) A los niños se la suda, claro; porque el 90% de ellos mandan a tomar por culo la caja al instante de tener un regalo en las manos. Pero, ¿qué se supone que debe hacer el coleccionista? Si abrimos el blister destrozamos una presentación que muchas veces es lo mejor del producto y rebajamos mucho su valor como objeto de colección, pero si no lo abrimos, nos arriesgamos a quedar como unos enfermos delante de nuestros amigos. Así que, finalmente, me veo obligado a comprar dos ejemplares de cada pieza que considero importante. Uno para exponer y otro para manejar. ¡Ay, qué complicada es la vida del acumulador compulsivo! (M. Entrialgo 2000)
Es muy típica esta queja. Me acuerdo de la época (principios de los noventa) en los que la gente no podía leer sus cómics (principalmente si los leías en versión original americana) porque eran “muy valiosos” y perdían su valor. Con los años hemos visto que eso es una chorrada. Keith Giffen hizo una cruzada contra esta manía de acumular cómics no leídos con el fin de venderlos por una pasta algún día. Suerte que se acabó la moda y la especulación.

Qué regalar.
Os daré un consejo a la hora de comprar un regalo. Si no tenéis la absoluta certeza de que aquello que vais a comprar gustará a la persona a la que se lo vais a regalar, al menos comprad algo que os guste a vosotros. Porque si aquello que habéis comprado no gusta a la persona a la que se lo regaláis y a vosotros sí, el problema será una pequeña cuestión de gustos. (…) Pero si aquello que habéis comprado no gusta a la persona a la que se lo regaláis y a vosotros tampoco, el problema será que habéis hecho el imbécil. (M. Entrialgo 2000)
Nada más que comentar. Tiene lógica, pero es peligroso. Conocía a unos hermanos que se regalaban discos por sus respectivos cumpleaños. Él, heavy de pro, le regalaba discos de Metálica y derivados. Ella, popera donde las haya, le regalaba discos de Mecano y otros. No había error. Pronto terminaban los discos en las respectivas colecciones. Un poco tonto, pero efectivo.

La firma.
Tras muchas pruebas, acabamos eligiendo como propia una ingenua firma que, en nuestra inocencia, juzgamos original y elegante y con ella firmaremos nuestro primer DNI, abriremos nuestra primera cuenta bancaria y firmaremos todo tipo de documentos oficiales, contratos y toda la mierda de papeleo que conlleva convertirse en adulto. Muchos años después, súbitamente nos damos cuenta de que nuestra firma es una puta basura. (…) Pero nos da lo mismo. Es tal el follón de gestiones que deberíamos realizar para cambiarla en todas partes que, aunque ya no nos identifiquemos con ella, la seguiremos utilizando toda la vida. (Mauro Entrialgo 2001)
Mi firma no ha cambiado, sólo se ha distorsionado. Mucha gente se sorprende al verla, porque no hay manera de entenderla. Cosas que tiene tomar decisiones de adulto a tan temprana edad.

El vicio de comprar.
Porque ese tibio placer que produce en algunos el vicio de gastar, en realidad es sólo efímero alivio. El adicto al consumo consume únicamente para eliminar la ansiedad que le produce el hecho de no consumir. (M. Entrialgo 2001)
Esto es peligroso y cierto. No sólo son personas con problemas los compradores compulsivos, aquellos que compran y cuando llegan a casa se sienten culpables y esconden sus nuevas adquisiciones. También hay un problema si compras más para enseñar que para disfrutar de lo que has adquirido. Mucho ojo con el consumismo desaforado. Vivimos en una sociedad que se presta a esto.

Tres ideas para impedir que se descontrolen las cosas que dejamos a los amigos.
Que todo aquel que se lleve alguna cosa, deje a cambio algo en prenda. (…) Apuntar siempre qué es lo que dejamos y a quién. (…) No tener amigos. (M. Entrialgo 2001)
Aunque sea cutre, reconozco que alguna vez he hecho la segunda.

Doce acumulaciones que es posible que hayas creado inconscientemente en tu hogar.
Bolsas de plástico.
Mocos pegados detrás de la cabecera de la cama. (¿!)
Botellas de licores raros.
Bolsitas de ketchup y mostaza del burger.
Muebles que recogiste de un contenedor porque sólo necesitaban un pequeño arreglo que no has hecho en seis meses. (¿Entiendes ahora por qué los tiró su propietario a pesar de lo que molaban?)
Cajas de Pizza.
CDs de promoción de acceso a Internet.
Coleccionables absurdos.
Bolígrafos y rotuladores que no escriben.
Papelotes de propaganda de restaurantes de comida a domicilio.
Regalos de restaurantes chinos.
Migas en el sofá.
(M. Entrialgo 2001)
Es de coña, pero seguro que tenéis más de un sesenta o un setenta por ciento de estas cosas.

Cuatro formas de poner límites a una colección.
Por concepto autoimpuesto.
En atención al espacio.
Por concepto impuesto externamente.
Imprevisto.

(M. Entrialgo 2002)
Hay que explicarlo. La primera se debe a que si no quieres comprar algo, no lo hagas. La segunda, si se te acaba el sitio, acaba con la colección o perecerás por aplastamiento de … (sustituir los puntos suspensivos por la colección que hagáis: cómics, figuritas, jarras de porcelana de Baviera). La tercera aplicadla siempre; cuando una colección se haga demasiado cara, suba desmesuradamente de precio o se vuelva cada vez más difícil de seguir, acabad con ella. Y la cuarta es la más patética de todos. ¿No os ha pasado que una colección que no os interesaba mucho, la manteníais con la esperanza de que terminase y cuando se acabó os alegrasteis de ello? Lo lógico hubiera sido acabarla cuanto antes.

Acumulaciones de nuestro tiempo: pornografía digital.
1. Origen de la colección.
2. Implantación de la costumbre.
3. Dedicación especializada.
4. Intentos de justificación.
(M. Entrialgo 2002)
Esta tiene que ver no sólo con la pornografía, sino con los miles de cosas que se bajan de eMule y familia. Empiezas porque puedes y te parece lo más maravilloso del mundo poder tener en un CD cantidad de capítulos de series que no vas a tener tiempo de ver en la vida. Te acostumbras (paso dos) a hacerlo con cierta asidudidad. Te bajas de todo, por si acaso (paso tres) y luego se lo cuentas a tus amigos, que no sienten tanta emoción como tú por tu acumulación y entonces te sientes incomprendido. Pobrecito.

Todo esto que he comentado aquí, me ha recordado a tres cosas que leí en el Diario de un álbum, de Dupuy y Berberian. Las traducciones son un tanto libres, pero fieles al espíritu de lo dicho en el libro. Aquí tenéis la referencia, por si os interesa.

Dupuy et Berberian Journal d’un album L’Association 1994

Charles Berberian se enfrenta a su propio niño interior que le dice:
El problema no está en lo que ya has acumulado, sino en que sigue haciéndolo. ¿Qué son todos estos libros de los Simpson? En mi época no existían. Sin mencionar los muñecos. Porque el señor se compra muñecos de los Simpson ¡Y no deja que juege con ellos su hija! (…) Estupendo. A sus treinta y cuatro años el señor se pelea por los juguetes con su hija de dos añitos.

Hablando con su editor de la próxima historia de Monsieur Jean, Berberian plantea que su personaje tendrá que enfrentarse al hecho de envejecer rodeado de sus cosas y viviendo su vida tranquila. Él y Dupuy plantean poner su vida patas arriba. A esto que el editor le pregunta: ¿cuál de vosotros dos se niega a madurar, rodeado de discos y libros?

Y para terminar la más dura de todas:
¿Quieres dibujar tebeos de mayor?, le pregunta Berberian a un joven admirador de su trabajo. Y este le responde:
No los tebeos no tienen futuro. Lo que querría hacer es diseñar juegos de ordenador, programarlos… ¡Eso si que tiene futuro!

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