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April 30, 2009

9

La Batalla de los Planetas de Danone (1).

Sin título1

Durante cinco semanas, los chicos del Comando G nos acompañarán en esta particular singladura en la que voy a presentaros el mítico álbum de Danone de la Batalla de los Planetas.

Contraportada
Sin título2

Esta colección acompañó a la serie de televisión, lo que la hizo uno de los objetos de deseo de muchos chavalucos de la época. Se coleccionaba comprando bloques de yogurt de Danone y te daban unos cromos (pocos) que ibas pegando en el álbum (lo único que había que comprar por separado).

Contraportada uno
Sin título3

Por si alguno vivisteis el momento del estreno de la serie en España, os diré que la anunciaron un motón en las semanas precedentes. Y el primer episodio lo emitieron por la tarde, cosa de las seis o seis y media de un día de invierno. Lo recuerdo bien, porque nevó y yo estaba en la plaza de enfrente de la casa de mis padres, tirando bolas de nieve, pero con un ojo puesto en la terraza para que me dieran la señal y subir corriendo a ver la nueva serie.

Luego se emitió en horario de tarde (de tres y media a cuatro) los fines de semana.

Contraportada dos
Sin título4

En fin, demasiads contraportadas y gaitas. En esta primera entrada sólo os pongo una página con una aventura. Como podéis ver es un resumen del episodio y seis cromos con escenas del mismo.

El rescate de los astronautas.
Sin título5

Para terminar y para que os entre el apetito de más, aquí os dejo con un episodio de la serie. El único que he podido encontrar en su versión íntegra.

Aunque sin la música original de Parchís. Eso para la semana que viene.

Comando G

COMANDO G
Cargado por telenovelas-elkompa

[vía telenovelas-elkompa]

Más información en
Comando G en Wikipedia.

Wikipedia en inglés.

Gatchaman Online.

Veronika’s Gatchaman Page.

en Los Años Vividos.

En una Caja de Sorpresas.
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April 29, 2009

7

Curiosas canciones de cuna.

Los miércoles en Tonnerre de Brest se dedican a la música. Y tengo dividida la temática de las entradas en cuatro partes. Por eso, los miércoles que abrirían una quinta semana, los voy a dedicar a cosas curiosas relacionadas con la música.

Esta entrada se la dedico a la música que le cantamos al nene para que se duerma. Creo que es una selección curiosa, por lo que creo que tiene algo que aportar.

La primera canción es la de Pin Pón. Aquí en España no se conoce la serie de Jorge Guerra. Era una serie que he podido ver en YouTube y que se emitía en la televisión chilena entre 1965 y 1974. Ahí es nada.

La canción llegó vía abuelos y sobrinos, por lo que hemos tenido que escuchar varias versiones y componer una nuestra. Dice nuestro añadido “Mi nene es pequeño, es muy guapo y redondín. Es “uno nene chico” y así me gusta a mí. La letra original acompaña a los videos.

Pin Pon

GuiaInfantil.com presenta videos de canciones infantiles.
[vía guiainfantil]

Pin Pon

Pin Pon es un muñeco muy guapo de carton...
[vía muneclips ]

No es posible añadir el video de la versión original de Pin Pón – 1973 pero podéis verlo mediante el enlace.
El clásico personaje creado e interpretado por Jorge Guerra que, si bien aparece primero en Canal 13 el año 1965, migra a TVN el año 1970 donde permaneció hasta 1974, cuando Jorge Guerra fue exiliado.
[vía charlysoft]

Pin pon es un muñeco
con cara de cartón
se lava la carita
con agua y con jabón
con jabón

Se peina los cabellos
con peines de marfil
y aunque le den tirones
no llora ni hace así
ni hace así

Como siempre obedece
lo que manda mamá
estudia las lecciones
antes de irse a acostar
a acostar

Y cuando las estrellas
empiezan a brillar
pin pon se va a la cama
reza y se echa a soñar
a soñar

Pin pon es un muñeco
con cara de cartón
se lava la carita
con agua y con jabón
con jabón

Se peina los cabellos
con peines de marfil
y aunque le den tirones
no llora ni hace así
ni hace así

Como siempre obedece
lo que manda mamá
estudia las lecciones
antes de irse a acostar
a acostar

Y cuando las estrellas
empiezan a brillar
pin pon se va a la cama
reza y se echa a soñar
a soñar
[vía inforo]


La canción que canto en las siestas y antes de darle el biberón del final del día es My Bonnie. Aquí la podéis escuchar en dos versiones muy marchosas.
Ray Charles - My Bonnie

Ray Charles in a 1963 Brazilian Concert, with the original Raelettes & David Fathead Newman on lead Sax.
[vía smokinlouis]

Tonny Sheridan & The Beat Brothers (Beatles) - My Bonnie


Tonny Sheridan sings traditional song with Early Beatles in 1962
[vía spiduction65]
My Bonnie Lies Over the Ocean
My Bonnie lies over the ocean,
my Bonnie lies over the sea,
My Bonnie lies over the ocean,
O bring back my Bonnie to me.

Chorus:
Bring back, bring back, O bring back my Bonnie to me, to me:
Bring back, bring back, O bring back my Bonnie to me.

O blow ye winds over the ocean,
O blow ye winds over the sea.
O blow ye winds over the ocean,
And bring back my Bonnie to me.

Repeat chorus

Last night as I lay on my pillow,
Last night as I lay on my bed,
Last night as I lay on my pillow,
I dreamed that my Bonnie was dead.

Repeat chorus

The winds have blown over the ocean,
The winds have blown over the sea,
The winds have blown over the ocean,
And brought back my Bonnie to me.

Repeat chorus

My Bonnie leaned over the gas tank,
The height of its contents to see,
I lit a small match to assist her,
O Bring back my Bonnie to me.

Repeat chorus

Last night as I lay on my pillow,
Last night as I lay on my bed,
I stuck my feet out of the window,
In the morning the neighbors were dead.

Repeat chorus

My mother makes beer in the bathtub,
My father makes synthetic gin,
My sister makes fudge for a quarter,
Wouldja believe how the money rolls in?

Repeat chorus

My mother, she drowned in the bathtub,
My father, he died from his gin,
My sister choked on her chocolate,
My stars, what a fix I am in.

Repeat chorus

I tried making beer in the bathtub,
I tried making synthetic gin,
I tried making fudge for a living,
Now look at the shape that I'm in.
[vía scoutsongs]

La gran nana de la noche. Después de comer, toca un buen tema para quedarse frito hasta el día siguiente. Y para ese número qué mejor que Summertime de Gershwin.
Ella Fitzgerald - Summertime

Ella Fitzgerald sings Gershwins "Summertime" at a concert in Berlin/Germany
[vía cashmerequeen]

Summertime Billie Holiday

Summertime and the livin is easy
Fish are jumpin and the cotton is high
Oh your daddys rich and your ma is good lookin
So hush little baby, dont you cry
One of these mornings
Youre goin to rise up singing
Then youll spread your wings
And youll take the sky
But till that morning
Theres a nothin can harm you
With daddy and mammy standin by
[vía acceptantlove]

Janis Joplin - Summertime (Live Gröna Lund 1969)

Great preformance by Janis Joplin! Live in Stockholm 1969!
[vía korkhammaregon]


Algunas veces, mi mujer le canta una nana especial. La razón de ser de Al Alba es política, pero si obviamos ese aspecto, la canción es una bella nana, triste no hay duda, pero una nana, al fin y al cabo.
Luis Eduardo Aute - " Al alba "

Luís Eduardo Aute en un concierto del año 2004
Biografía en Wikipedia:Castellanohttp://es.wikipedia.org/wiki/Aute
Discografía:http://www.cancioneros.com/cc.php?NM=16
[vía jasabet]

Al Alba (Directo) - José Mercé

José Mercé, canta en el Teatro Real de Madrid, la famosa canción de Aute "Al Alba".
[vía Shina13
Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
[vía quedeletras]

Hasta aquí este especial musical. La semana que viene volvemos a la serie de Heavy Metal de los ochenta. Los especiales volverán en julio.
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April 28, 2009

10

Montamán, tercera parte.

Tercera entrega de la serie. Os ofrezco esta vez un par de cosas. Primero un médico con sus complementos y después un Montamán submarinista en posición aventurera.

MÉDICO.
Otro juego de complementos en color marroncito claro. Las tijeras son una joyita. Fijaos en que estaban hechas en dos piezas. La camilla era también una curiosidad y un complemento muy grande (vamos, para el estandar de un Montamán).

SUBMARINISTA.
Este montamán ya va vestido. Así podéis comprobar cómo se podía jugar con el muñequito.

COMPLEMENTOS: ARMAS.
Como estamos aún en la época en la que los juguetes podían ser políticamente incorrectos, los Montamán eran muy duros. Sí señor. No es que me gusten las armas, pero eran divertidas como juguete. Además, estas sólo son de pocos milímetros. Los lanzagranadas son espectaculares. Abajo podéis ver las armas tipo space ópera.
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April 27, 2009

9

El Tebeo Español y sus Autores, segundo volumen.

Cinco años después de la primera parte, Diego Cara nos ofrece la segunda parte de su Tebeo Español y sus Autores. El volumen ha crecido, más del doble de páginas e incluye una sección a todo color con muestras de las obras de los autores entrevistados.

Diego Cara emplea un tipo de entrevista muy curioso y poco frecuente: la entrevista epistolar. Un cuestionario que se envía al autor entrevistado y que este devuelve debidamente cumplimentado. Tiene un efecto interesantísimo. El historietista se suelta la melena y cuenta con total tranquilidad lo que piensa. Y tiene tiempo para reflexionar.

Así, lo que los autores dicen tiene una profundidad que no suele ser común. Resulta como cuando uno lee los cuadernos de Beethoven, cuando este compositor estaba sordo y les daba a sus contertulios los cuadernillos para luego leer lo que le respondían. Nos encontramos con un Ibáñez que hace las mismas bromas que en un cómic de Mortadelo y Filemón. Martz Schmidt nos cuenta su carrera, incluso lo que no conocíamos y Sanchís parece un muchacho con zapatos nuevos cada vez que inicia una nueva andadura, aún cuando ha publicado cómics durante décadas.

Este libro contiene entrevistas de la última etapa de las sección de cómics de La voz de Almería, continuando por las diversas revistas dedicadas a la difusión del cómic en las que colaboró y participó como impulsor Diego Cara.

Los autores entrevistados son Francisco Ibáñez, Jaime Juez, Martz Schmidt (Gustavo Martínez Gómez), José Ortiz, Antonio Bernal y dos de José Sanchís. Tras cada entrevista, tenemos una interesante cronología de cada uno de ellos, en su plano profesional y con todo tipo de ejemplos, cosa que ayuda aún más a acercarnos a su obra. Y por si no teníamos suficiente, nos regala una muestra de su arte con una serie de ejemplos. Así que hay mucho para leer.

Y lo mejor, en mi opinión. Todas las entrevistas terminan con una pregunta tremenda: “algo más que añadir”. Y vamos que tienen que añadir. Sorprende la pregunta, pero más aún la respuesta.

En fin, un libro muy recomendable, casi mejorando el primero, que para mi fue un descubrimiento. Seáis fans de los autores o no, lo importante es ver las distintas versiones de cómo se afrontó el oficio de historietista en España cuando aún se podía vivir de eso y publicar en cientos de miles de ejemplares. Aunque ellos no cobrasen ni una milésima parte de lo que les correspondiese.

Para leer más, aquí tenéis la página oficial del Colectivo de Tebeos, llevado por Diego Cara.
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April 26, 2009

0

Miniliteratura: Vuelo nocturno sobre la ciudadela.

Un relato con pretensiones que escribí para el taller literario. Teníamos el comienzo, con la tal Julia como protagonista y el comienzo de la Guerra Civil. Yo lo transformé en una distopía. ¿Y sí los aliados no hubiesen vencido la Primera Guerra Mundial? Así que aproveché para hacer un homenaje a Saint Exupéry. Y transformé el nombre de Julia por asociación con el de Julio Mangada. Muchas cosas tendría que explicar, pero mejor os dejo leer con tranquilidad el cuento. Tiene altibajos, pero pensad que era un ejercicio. Bueno, que disfrutéis de esta Miniliteratura.

Vuelo nocturno sobre la ciudadela.

Un zeppelín proyecta su sombra sobre la Plaza de Callao. La teniente Julia Mangada había tomado su parada, bajando del autogiro diecisiete, la línea Carabanchel – Plaza de España. Su impecable uniforme negro de piloto de la Sociedad de Naciones contrastaba con el Gris de la Calle. En su cartera de viaje, dos barritas energéticas de Kellog, la ración diaria. Subió a su apartamento en el cuarto piso del número tres de la Calle Valverde.

Al poco de haber entrado en casa sonó la alarma de la Radio Marconi. “Código Rojo, Código Rojo”, decía la monótona voz del locutor. “El ejercito Africano se ha levantado contra el Imperio Alemán de Weimar. Movilización total de la columna Von Ristoffel. Repetimos…”.
Julia dejo escapar un suspiro de resignación y volvió a salir de su casa. “¡Qué le vamos a hacer!”

Una hora más tarde, en la base de Cuatro Vientos, se encontraban ya todos los pilotos de los Pfalz D III, un modelo bastante anticuado, pero muy seguro al contar con sus dos ametralladoras Spandau. La neutralidad de España durante el conflicto le había costado a la nación a quedar relegado a país de segunda. Peor les había ido a los Americanos y a los Ingleses después de perder y tener que satisfacer fuertes sumas de dinero a la Sociedad de Naciones. España sólo se libró de abonar cantidad alguna por su posición estratégica, al ser la primera línea de defensa frente a los Africanos.

El continente negro se encontraba en manos de la resistencia aliada. Franceses, ingleses e italianos renegados se unían a españoles saharauis. Habían convertido a la ciudad de Casablanca en su base de operaciones.

― Compatriotas, tomen asiento, ― ordenó el Coronel Martínez en la sala de reunión. Como ustedes saben los continuos ataques del Ejército Africano están debilitando mucho las defensas que mantenemos en el Mediterráneo. El General Azaña, a bordo del Dragón Rapide, está comandando a las fuerzas rebeldes con gran acierto para ellos y numerosas bajas para nosotros. Aún así, mantenemos la compostura.
― Como ustedes saben, necesitamos un golpe de efecto, un avión derribado que debilite la moral de los pilotos africanos. El teniente Castillo ha pensado que sería un tremendo varapalo si conseguimos derribar el Lockheed de Saint Exupéry, su mejor piloto.

El nombre le trajo recuerdos a Julia. Habían sido compañeros de división en la Academia de Latécoère y seguirían siendo muy buenos amigos si no hubiesen pasado dos cosas: la primera tiene que ver con su cambio al bando enemigo y la segunda, más grave aún, que él no hubiese tratado de cortejarla. Julia nunca le consideró un igual y acabó con desdén la relación de compañerismo que habían mantenido. Luego supo que se había casado con una americana y que había huido a Marruecos con ella. Desde entonces, había liderado la campaña de su escuadrilla contra las fuerzas Imperiales del Estrecho de Gibraltar.

― Antoine, ― le había dicho Julia hacía más de diez años. Ten cuidado con esas ideas tan subversivas que te gastas. Si sigues así, tendré que denunciarte y no me gustaría hacerlo. Sabes que te tengo en alta estima y me apenaría pensar las penurias que tendrías que soportar.
En esto último mintió. Realmente le parecía un mocoso presuntuoso y elitista. Ella, que no tenía más familia que a Don Bonifacio, un padre gruñón, de clase trabajadora y sin aspiraciones, no podía soportar las ínfulas de grandeza del joven suizo.

― Bien, pilotos de la división gualdiverde, ― dijo el Coronel Martínez. Dispónganse a tomar los asientos de las carlingas y que Dios reparta suertes. Rompan filas.

Los aviones estaban acicalados, repostados y con todo el armamento dispuesto. Julia llevaba el nuevo traje de piloto que había diseñado el Doctor Eistein. Con él sería posible realizar hasta un vuelo espacial, como el que habían realizado Barbicane, Nicholl y Ardan cuando llegaron a la Luna a bordo del Columbia. Todos los mozos y personal de tierra se apresuraban en poner a punto los aviones para el inminente combate.

Tanta actividad contrastaba con el paso sosegado y las bromas que se gastaban los pilotos. La única que no estaba dispuesta a la guasa era Julia. No podía quitarse a Antoine de la cabeza.
― Julia. No es preciso que le diga lo que siento por usted. Si sólo me concediese una oportunidad…
― Ya sabe usted que no estoy dispuesta a desposar todavía y menos aún con una persona tan poco de fiar como me resulta usted, Antoine.
― ¿Son acaso mis comentarios contra la manera de actuar de nuestro emperador un impedimento para, si quiera, me considere como un digno pretendiente?
― No, Antoine, se equivoca. No pocas veces me pregunto si España no esta siendo sometida vilmente al yugo dictatorial alemán con demasiada complacencia. Lo que no puedo ahora, simplemente, es perder mi oportunidad de ascender en los cuerpos de élite de la armada aeroespacial. Y usted me propone convertirme en ama de casa y madre de sus hijos.
― Hay veces Julia, que no la entiendo. Un día le conté mi intención de pertenecer a la Sociedad Aéropostale y no me dijo nada en contra.
― Pues porque usted no me importa. Adiós.

¡Qué lejos quedan aquellos días de academia! Después vendrían los éxitos, como cuando Julia y su grupo de confianza desmantelaron aquella célula comunista en Berlín. ¿Quién iba a pensar que aquel pintor de paisajes urbanitas, aquel Hitler, era el cabecilla? Solo una mente despierta, menos cuadriculada que la de los alemanes, pensaba Julia, era apta para ese tipo de investigaciones. Luego la mandaron a una división aeroespacial, a combatir codo con codo con los rusos blancos, de marcada tendencia europeísta, que expulsaron al Zar y a sus ejércitos rojos. Las condecoraciones llenaban el lado izquierdo de su casaca cuando acudía a los desfiles en traje de gala. De poco le había servido. Lo único bueno para ella era haber vuelto a España y desempeñar sus funciones tan cerca de su padre.

La desazón de Julia venía de bastante tiempo atrás. Don Bonifacio había quedado inválido a causa de un derrame que le había paralizado el lado izquierdo de su cuerpo y le impedía el ejercicio del habla. Aún así, a Julia no le quedaba ninguna duda de que su padre entendía perfectamente todo lo que acontecía a su alrededor. Con la ayuda que le ofrecía el Ministerio de Defensa, al haber conseguido que su padre figurase en la lista de mutilados de guerra, aún no faltándole ningún miembro, estaba pudiendo dedicarse a su trabajo en la división verdigualda.

La columna Von Ristoffel, a la que pertenecía la división de Julia, partió por la tarde de la base aérea de Gibraltar. Como era verano, todavía quedaban muchas horas de sol, cosa que sorprendía y fascinaba a los pilotos alemanes. ¿Qué sabrían ellos de sol? Y menos Rommel, aquel disciplinadísimo piloto alemán que había abatido más aviones enemigos que nadie. Hoy lo tendría de compañero. Tanto deseaban acabar con Saint Exupéry que arriesgaban al máximo llevando al mejor piloto del Imperio.

Julia llevaba un rato cavilando. ¿Qué haría en caso de encontrarse de frente con Saint Exupéry? ¿Dispararía o dejaría que otros lo hiciesen? Lo que es peor, ¿sería incapaz de abatirle, aún a riesgo de que la derriben? Las posibilidades de sobrevivir a un fuego cruzado son escasas y menos aún a salir con vida de un amerizaje.

― ¡Julia! ― Saint Exupéry solía llamarla por su nombre cuando estudiaban en Suiza. No se olvide de la cita que tenemos después de la graduación, esta tarde.
― No, Antoine, no me olvidaré. Por esta razón es por la que vine desde España hace tres años.
― ¿Para ver la sorpresa que le iba a dar?
― No sea ingenuo. Me refería a la posibilidad de entrar en el cuerpo de aire de la Sociedad de Naciones. Lo que usted, Messieur, tenga o no que decirme, me trae sin cuidado.
― ¿Por qué es usted tan fría conmigo, señorita? Sabe que no hay peligro. Que aunque aún tenga la vana esperanza de granjearme su afecto, no pretendo molestarla en modo alguno.
Julia recordó haberse sentido avergonzada en aquel momento. Saint Exupéry, en ningún momento fue descortés con ella. Aunque sólo fuera por eso y porque hacía tiempo que había enterrado sus rencillas con el joven suizo, al que ya no consideraba un snob de tres al cuarto, decidió acudir a su cita con él.
― ¡Qué bien que haya venido, Señorita Mangada! ― Esto último la puso a la expectativa, nunca antes la había tratado con su apellido. Acepte, por favor, este humilde obsequio.
Y dicho esto, Saint Exupéry salió corriendo. Julia se quedó más pasmada de lo que ella misma habría esperado. Desenvolvió el paquete y en él se encontró con un pliego de hojas mecanografiadas. En la portada se leía “Courrier Sud”. Como si fuese la Locomotora Express, la razón del regalo se le presentó diametralmente clara. Saint Exupéry iba a abandonar el ejército para dedicarse al vuelo comercial. Pero no sólo eso. Se iba a África. Una lágrima cruzó su mejilla derecha. ¿Por qué había sido tan tonta?

― ¡Atención, pilotos!
El sonido distorsionado de su radio trajo de vuelta a la cruda realidad de la maniobra de combate. El Pfalz surcaba ya el Estrecho de Gibraltar.
― A partir de este momento, todas las comunicaciones se realizarán en idioma Esperanto. Recuerden que el Coronel Rommel es el Jefe de Destacamento. A él deberán seguir a la hora de recibir instrucciones y referirán a su consola toda aquella comunicación que se produzca durante el combate.
Julia escuchó la radio de su avión y tomó las medidas pertinentes. Afortunadamente, ella era una experta en esperanto. Julia Mangada pertenecía al selecto club de oficiales que no solamente sabían el idioma, sino que se encargaban de promocionarlo entre las tropas. Sería muy difícil que sustituyese a los idiomas tradicionales de Europa, pero ella pensaba que en unas cuantas generaciones sería el idioma del porvenir.

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Pronto nos encontramos con los cazas africanos. A diferencia de nuestra escuadrilla, la suya estaba compuesta por gran variedad de naves, unas mejor dotadas para el combate aéreo que otras. Aún así, todas las aeronaves mantenían la formación. Los más destacados eran unos F-5, modernos y rápidos. Me pregunto dónde los habrán conseguido. No es ningún secreto que el mercado armamentístico estaba muy controlado por el Imperio de Weimar.

Nosotros contábamos con todo un destacamento de Pfalz y Bossendoffer. También nos acompañaban en la retaguardia tres divisiones de aerotanques. Cuando nosotros despejásemos los cielos del Estrecho, los tanques tomarían Ceuta, para luego apoderarse de los fuertes que los Africanos cuentan en Tetuán y Melilla. Son como ballenas aladas, que sirven en una refriega, pero que en tierra son casi indestructibles. Además nos ahorramos el desembarco.

― Kiras divizio, destrek-n.
La radio profirió la orden y la división mencionada se dirigió a la derecha.
Las aeronaves más avanzadas entraron en combate inmediatamente. Como cabía esperar, las fuerzas europeas tenían las de ganar. Aún así, no hubo muchas bajas en ninguno de los dos bandos. Tal era la destreza de los pilotos de ambos ejércitos.

El código de honor que regía a los pilotos de aeronaves se mantenía por el momento. Por esa razón, mientras las fuerzas terrestres podían sufrir una carnicería, los aviones se mantenían en un discreto duelo acrobático. Sólo si un caza era alcanzado o si caía en las líneas enemigas, el piloto podría perecer.

― Kodo ruga. Bombarde celon “Princo”.
Se había activado el código rojo. Las instrucciones eran claras: bombardear al objetivo “Príncipe”. El corazón se me encogió y por primera vez en mucho tiempo tuve miedo. Le habíamos puesto ese nombre en clave porque en su Lockheed figuraba la denominación “Le Petit Prince”.
En ese momento, mi compañero, más bien mi superior, Rommel, conocido como el zorro volador se lanzó en picado sobre la aeronave de Saint Exupéry. Estaba claro que quería cobrarse la victoria y el reconocimiento de haber derribado al mejor piloto de la insurgencia africana.
Una serie de ráfagas de metralleta Spandau pasaron rasantes al lado del timón trasero del Lockheed. Otra ráfaga Salió de la metralleta delantera del avión de Saint Exupéry. Sólo la pericia de ambos pilotos evitó que ninguno fuese alcanzado.
Se estaba acelerando la batalla. Pronto empezaron a caer al mar los primeros aviones. Para más INRI, eran de nuestra división. El cielo había cambiado de color por las columnas de nubes que proyectaban los cazas abatidos. Una ráfaga pasó cerca de mi avión. Hasta entonces aún no me había decidido a disparar, con la consiguiente reserva de mi munición para más tarde. Pero ahora me apremiaba la situación y empecé a disparar. Poco tardé en derribar a un avión enemigo.

― Julia, Kion ni faro?
Era Rommel. No entendía qué hacía. ¿Cómo era que no entraba directamente en el combate? ¿No quería la gloria de dar alcance a Antoine?
Antoine. Mi viejo camarada. Mi compañero de estudios al que tan mal entendí. Antoine, la primera persona que me quiso y probablemente la última. Para mí un príncipe, sin lugar a dudas.

Cuando mis pensamientos se agolpaban, por lo contradictorios, por lo cuestionables, por lo que fuese, fueron cortados por el fragor de la batalla. Un pequeño autogiro, más rápido que los normales se me había puesto en la línea de fuego. Era o él o yo, y no estaba por la labor de acabar mis días en el mar, así que disparé. Nunca antes me había sentido tan culpable de abatir un avión enemigo. Poco podían hacer contra mí esas naves tan frágiles, pero no cabe duda de que estuve en peligro ante el autogiro.

La batalla siguió durante horas. Sólo las naves con mayor autonomía pudieron mantenerse en vuelo. El resto regresó a las respectivas bases.

― Retreto de la trupoj. Retropaso. ― Desde la base se nos ordenaba que volviésemos. Había que dejar para otro momento la continuación de la refriega aérea de esta tarde.
Las aeronaves se fueron retirando y volvieron disciplinadamente a la base. Todos salvo Rommel. Viendo lo que pretendía, decidí permanecer en el frente. Aún tenía autonomía de vuelo para más de tres cuartos de hora y sólo me llevaría un cuarto de hora el regresar a tierra. Tenía media hora de maniobra. Lo mismo que el Zorro Volador.

Con tal frenesí perseguía Rommel a Saint Exupéry que me resultó casi imposible darles alcance. Aún disparaban las ametralladoras del caza europeo, aunque estaban prontas a la extenuación. Sin embargo, el Lockheed africano aún conservaba más de la mitad de la munición.

Rommel disparó a la desesperada, con tan buena fortuna que consiguió alcanzar a Saint Exupery. La velocidad del Lockheed se había reducido sensiblemente. En ese momento noté el cambio de actitud de Antoine. Si quería salir con vida, debería abatir al caza alemán.

Por las casualidades que se ponen en juego en las batallas, ambas naves se dispusieron a realizar un ataque en barrena, lo que las acercó a mi posición. La ametralladora del Principito disparó primero, alcanzando el ala del Pfalz de Rommel. Aún siendo un impacto importante, el avión era todavía pilotable.

Mi avión era una sombra inapreciable para los dos pilotos en contienda. Con precaución me acercaba a la posición de ambos y trataba de decidir sobre la marcha el curso de mis acciones. Saint Exupéry estaba teniendo peor puntería que el Zorro Volador y se le estaba acabando la munición mucho más rápido. En pocas pasadas se quedaría sin nada.

Estuvieron un par de minutos sin disparar. Ambas posiciones estaban lo suficientemente lejos como para que el rango de disparo hiciese inefectivo hacer fuego contra el adversario. Pero pronto el Zorro Volador dio alcance al Principito. Fue en ese momento cuando me di cuenta. Se le había acabado la munición a Antoine. Todo lo que podía hacer era un vuelo evasivo y contar con la fortuna de que Rommel se quedase sin munición o sin combustible.

La radio bramaba. Por un lado, los compañeros vitoreaban a Rommel, dándole ánimos para que abatiera al “maldito suizo”, como ellos le llamaban. Por otro, la comandancia nos amenazaba al considerar que era una insubordinación por nuestra parte no haber vuelto a la base como se nos había indicado. Estaríamos en rebeldía si no regresábamos pronto.

A Rommel poco le importaba. Estaba seguro de su éxito y perseguía al enemigo como el perro de presa a la liebre. En un momento le consiguió tener a tiro. La velocidad del Principito era la más baja de la que había mantenido durante la contienda. Su avión estaba muy averiado. Fue en ese momento cuando interpuse con una rauda maniobra mi aeronave entre el Pfatz y el Lockheed.
Al estar tan cerca de los dos aviones, pude atisbar la cara de sorpresa de Rommel. ¿Qué haría? ¿Dispararía a pesar de que el primero que abatiría sería el avión de su propia división? La tensión duró unos segundos. Entonces me di cuenta de que había disparado como un canalla.

Pero nada ocurrió. La fortuna estaba de nuestro lado, si es que Antoine estaba del mío. O se atascó la ametralladora o se había acabado la munición. En ese momento, sólo yo tenía capacidad de fuego. Rommel golpeaba furiosa y desenfrenadamente la carlinga. Al cabo de unos pocos segundos, manifiestamente maldiciendo su mala fortuna, se retiró a la base de Gibraltar. Saint Exupéry tenía que volver a Casablanca cuanto antes. Posiblemente tuviese que hacer un aterrizaje de emergencia en medio del desierto del Sahara.

Durante unos minutos volamos juntos, pero las averías de su nave se hicieron tan acuciantes que el vuelo de su aeronave se interrumpió. Sólo las dotes de piloto de Antoine impidieron que se estrellara. Yo esperaba que hubiese sido capaz de informar de su posición a sus camaradas. Si no, le esperaba una larga estancia en el desierto y quién sabe con qué se podría encontrar allí.

― Merci, Julia.
La radio siguió sonando, pero ya no pude entender nada. Se acercaba la noche y una tormenta de arena impedía a mi receptor recoger más señal. Ahora me dirigiría, con el poco combustible que me quedaba, lo más cerca de la Costa Atlántica de África.

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Julia consiguió su objetivo y abandonó la nave. Ya era imposible volver a España. Su padre se había convertido en su única preocupación, pero sobrevivir en territorio enemigo tampoco era cosa baladí. Se despojó del uniforme y recogió del maletero del avión el maletín de supervivencia para condiciones desfavorables. Cuando llegó al puerto de Dakar, era casi imposible pensar que se trataba de una muchacha europea.

Allí tomó un barco que la llevó a México. Pasaron varios años antes de conseguir cualquier información de su padre. Supo entonces que había fallecido pocos meses después de su deserción. ¿Quién sabe si aprobaría o no la decisión de su hija? Unas noches pensaba que sí, que su padre nunca vio con buenos ojos su pertenencia al ejército. Para él todos los caminos conducían a la hermandad entre pueblos. Ya había vivido muchas guerras y sabía que los bandos enfrentados terminaban siempre reconciliados.
Otras veces sospechaba que, por un egoísmo no sopesado, había abandonado a su padre y entonces se sentía culpable y reprochada por él.

El tiempo cura casi todas las heridas. Julia rehizo su vida en México, que ahora pertenecía a la Confederación Americana. Se dedicaba a impartir clases de esperanto a todo aquel que quisiese aprender el idioma universal, aunque lo tenía difícil, porque el castellano y el inglés eran los idiomas oficiales. Tijuana, por su cercanía a los Estados Unidos, se había convertido en la capital de la parte más occidental del mundo. ¡Qué irónico resultaba estar al oeste de los que se consideraban el occidente auténtico! Una prueba más de que el mundo es redondo y que la izquierda es la derecha del de enfrente.
Julia ya había alcanzado la edad madura y se había casado con un hombre de Ecuador, cuando recibió la noticia de la desaparición de Antoine frente a las costas de Malta. Se sintió apenada, pero pensó que era el destino más romántico y justo que le podía haber acontecido a su antiguo amado.
En una librería de su barrio se había publicado la obra póstuma de Saint Exupery. Resultaba un hermoso epitafio que se titulase “el Principito”.


Relato para el Taller literario del ocho de diciembre de 2007.
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0

Temporada CDMC, 08-09. Cuarteto Capuçon.


Para todos aquellos que queráis asistir, el concierto es a las 19:30 en el Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Está en la Ronda de Atocha (Madrid), pero se entra por la esquina de la Calle Argumosa.
Más información en CDMC y en los teléfonos 91 774 10 72 y 91 774 19 73.
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April 25, 2009

4

Animación ilimitada (1) Forma.

[vía ionoi]

Animación Ilimitada es un libro de Liz Faber y Helen Walters que se dedica a presentar en cuatro categorías a los autores más destacados o más conocidos, según se mire de la animación experimental. Tiene un rango de análisis de casi setenta años (uno de los videos que he incluido, al no encontrar el que comentaban las autoras, es anterior al que comentaban en el libro, por lo que atraso la fecha del más antiguo de 1943 a 1938, con lo que ahí sí que estamos hablando de setenta años).

Como podemos comprobar en la introducción, la animación no se entiende aquí como un género, sino como un modo de expresar una idea. Por eso hay tantísimas opciones. Las autoras han optado por clasificar a los cincuenta autores en cuatro categorías poco convencionales.

La primera, que veremos esta semana, es Forma, que trata de la animación como algo abstracto, basada en el movimiento. Le sigue Sonido, en el que veremos la importancia de esa simbiosis entre imagen animada y música. Después Palabras, en la que el relato es capital para contar una historia y por último Personaje, en la que un protagonista marca la narración.

El libro es muy bello y la profundidad de los análisis que hacen las autoras transciende la capacidad normal de una entrada de blog. Recomiendo su adquisición para una lectura pausada, pero os propongo desde aquí hacer un repaso de los cincuenta autores de animación que me parecen interesantísimos. Posiblemente conozcáis a muchos. Recuerdo que en el programa Metrópolis salían cada poco tiempo autores de animación, por lo que muchos los he visto en su momento. Pero a muchos otros los desconocía. Por eso he pensado que dedicarle un mes a presentarlos a todos no iba a estar mal.

Vamos con ellos. En algunos casos habré dado con videos que pueda añadir para que no sólo leáis sobre ellos. En otros no habré dado con nada e incluso hay algún caso en el que el video ha sido borrado por el autor. Una pena.

01 LEN LYE
[vía rouge]

El autor de Nueva Zelanda, nacido en 1901, es uno de esos nombres míticos de la animación. Empezó sin cámara, tratando directamente la película (cosa que se ve en esta animación). El video que proponen en el libro es Color Cry, pero no lo he encontrado. En su defecto, he añadido el embed de Color Flight, muy similar.

Más información en:
http://www.govettbrewster.com/

Len Lye - Colour Flight (Imperial Airways)

As shown on TVNZ many years agoColour Flight (1938)4 min, 35 mm Gasparcolour, soundMusic: Honolulu Blues (Red Nichols and his Five Pennies)Synchronisation: Ernst MeyerSponsor: Imperial AirwaysFirst screening: 12 June 1939Info from http://www.govettbrewster.com/LenLye/about/
[vía Duncster]

02 ALEXEIEFF AND PARKER

[vía LA film forum]

Lo más sorprendente de esta película de animación (aquí en dos partes, por su duración) es que no es una película de animación tradicional, con papel y lápiz. Se hizo con una pantalla llena de alfileres que se subían y bajaban para representar las imágenes. He preferido incluir una foto de los dos animadores con su máquina para que os hagáis a la idea.

Alexandre Alexeieff - La nariz (parte 1)


Alexandre Alexeieff - La nariz (parte 2)

Cortometraje de animación de Alexeieff sobre el cuento de Nicolai Mogol
[vía Lehto68]

03 STAN BRAKHAGE

[vía irisiris]

Para este autor lo importante es la relación entre la película y las sensaciones. Es como tocar con los ojos. Nada es convencional en su obra. Este corto cuenta con una serie de collages con alas de polillas (como se ve en la foto). No me gusta mucho la idea (por la crueldad con los animales) pero es algo que hay que saber.

Stan Brakhage, "Mothlight" (1963)

like a moth to a flame
[vía saravlinder]

04 JOHN STEHURA

[vía filmjourney]

Cuando uno ve esta animación (que no puedo poner por tener el video borrado en YouTube y no estar en ningún lado) tiene la sensación de algo psicodélico, algo hippy, pero no. Es animación por ordenador de los sesenta. Casi cinco años de producción y no pudo ver el resultado porque los ordenadores que empleó de prestado no tenían monitor.
Un prodigio de talento y creatividad al servicio de una nueva técnica dificilísima.

Más información en:
http://cyberanimation.tripod.com/

05 JULES ENGEL

[vía iotacenter]

Otro video que no puedo ofreceros. Este autor de origen húngaro, pero que trabajó desde joven en Estados Unidos pudo trabajar para Disney en un plan más comercial, pero su animación experimental se basó en el movimiento. Recuerda mucho a Lye y es uno de los que más me gusta de esta tanda. Una pena que no podáis ver su video.

Más información en:
http://www.iotacenter.org/projects/engel

06 ED EMSHWILLER

[vía orbit]

Nunca fui muy fan de este corto, la verdad, pero lo había podido ver antes y ahora me parece algo más interesante. Comprendo la perspectiva temporal.
Lo mejor es ver cómo ha evolucionado la animación por ordenador. Lo de Stehura era pura magia, aquí entramos en la artesanía de la era digital.

Más información en:
http://emsh.calarts.edu/facility/emsh.htm

Emshwiller Ed Sunstone 1979

Emshwiller Ed Sunstone 1979
[vía wooll]

07 KARL SIMS

[vía design.osu]

La animación por ordenador, pero inspirada en la naturaleza y en los fractales. Es un autor joven, nacido en 1962, y relacionado en su origen al MIT.

Más información en:
http://genarts.com/

Panspermia

Panspermia (1990) By Karl Sims
[vía Neuroplasm]

08 YOICHIRO KAWAGUCHI

[vía animateprojects]

Aquí el autor japonés ha buscado un arte virtual inteligente. Es una mezcla de arte vivo y con movimiento propio. La imagen crece con vida que parece real.

Mutation (Yoichiro Kawaguchi, 1992)

Una muestra del estilo característico de este artista digital japonés ( http://docu.net/galeria3d/mutation )
[vía galeria3D]

09 ERICA RUSSELL

[vía charliehart]

Este video parece más convencional que los anteriores, pero es una gozada. La música lo hace mágico. Podría haber estado en la sección de Sonido (la de la semana que viene en Tonnerre de Brest).

Triangle x Erica Russell

Triangle is a film in which the passions of young lovers and another woman are expressed in paint and dance.
[vía funanimatic]

10 INSERT SILENCE

[vía insertsilence]

Aquí no hay video, pero no importa. Haced clic en el enlace y veréis la animación. Sólo para vosotros, porque cada vez que se activa sale algo nuevo. Se nota que Pitaru, su autor, es músico. Tiene ese tipo de abstracción que nos gusta a los músicos.

Para ver la animación:
http://insertsilence.com/


11 PAUL GLABICKI

[vía realtimearts]

Terminamos con este autor por esta semana. Creo que no os defraudará, porque es toda una belleza de animación. Es el collage llevado al extremo en la era digital.

Más información
http://www.pitt.edu/

paul glabicki

[vía perfectommy]
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April 24, 2009

2

La Saga de los Aznar, volumen decimoctavo.

42. ¡Antimateria!

Valera viaja por el universo, y da con un autoplaneta de antimateria. Son atacados y cuando responden, el autoplaneta enemigo salta por los aires. Y lo que es peor, cuando los valeranos se acercan y tocan los restos del planeta, se desencadenan explosiones mortales.

El protagonista es Fidel Aznar hijo. Es un muchacho de dieciocho años que se va a ver inmerso en una evacuación de proporciones planetarias. Porque el autoplaneta de antimateria pertenece a un mundo moribundo. Los valeranos no pueden consentir que la población de tritones (el mundo es acuático, aunque de antimateria).

Los científicos valeranos dan con un método para tratar con la antimateria, ya que el contacto es imposible y letal. El profesor Ross descubre una máquina para convertir materia en antimateria.

Así que una expedición, capitaneada por el propio Ross y por Fidel. Cuando llegan a la superficie del planeta, son atacados, muriendo Eladio Ross y los demás secuestrados. Con un poco de ayuda de Fidel Aznar padre, que usa sus poderes, dan con los supervivientes, que se han hecho cargo de la situación del planeta. Sus habitantes están enfrentados en distintas naciones hostiles.

La vía diplomática no es rápida, porque la amenaza de destrucción del planeta está muy cercana. Aceptada la intervención de Valera, los yubos, que son los primeros que aceptan su ayuda, sobreviven al cataclismo. En dos discos volantes, los pocos tritones han de buscar un nuevo hogar. Para ello cuentan con la ayuda de los dos Fidel Aznar, que volverán a Valera vía una restauración en una karendón. ¡Qué uso más raro tiene esta máquina!

43. La otra Tierra.

La expedición de los tritones, capitaneada por los Aznar, llega a una Tierra de antimateria y en algo parecido al siglo XX. Una avería les lleva a otro Nueva York. Fidel Aznar (el hijo) da con una periodista de pocos escrúpulos, Betty Seton que no le cree mucho, pero que saca artículos para la prensa de su ciudad que tienen mucho éxito. Tanto que la policía y la CIA de ese mundo alternativo quieren saber más. Fidel Aznar está en el punto de mira.

Fidel es apresado y su padre se pone de una mala leche de impresión. Actúa como el extraterrestre de Ultimátum a la Tierra. Decide parar la electricidad de la zona y manda un mensaje exigiendo que le devuelvan a su hijo, cosa que hacen inmediatamente. El caso es que las autoridades de esa otra Tierra temen a Valera y a los tritones por pertenecer a culturas más avanzadas.

Vencidas las reticencias, los tritones encuentran un nuevo hogar en ese planeta, pero los valeranos deberán desaparecer para ser restaurados en Valera. Fidel hijo tendrá que olvidar a su amada Betty.

José Carlos Canalda explica que esta novela es un autoplagio de otra novela de Enguídanos: Llegó de Lejos. Y no estuvo muy satisfecho con esta situación. Desde aquí, una vez más, gracias por las imágenes y por el guión para mi relectura.
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April 23, 2009

11

Cromos Disney de Bimbo, 1978.

Estos son los únicos cromos que conseguí de esta colección. Coleccionar cromos de pastelitos siempre era más pesado. Sólo salía uno en cada bollito y no avanzabas mucho, porque casi nadie tenía repetidos. Y esta colección de cien “plasticromos” debió ser muy difícil de seguir.

Lo que sí son es muy bonitos. Me gustan un motón. Por querencia personal, O’Malley, de la película que más me gusta de Disney, Los Aristogatos. Y los dos malos se salen: un Capitán Garfio en una escena de acción y Sir Hiss, de la desigual Robin Hood.

En estos cromos sí que se ve la fecha, 1978. No recuerdo en qué pastelito de Bimbo se llegó a publicar, pero debió ser uno de corta vida. Si os fijáis, el cromo de Sir Hiss está estropeado, pero porque quise hacerle la peana para jugar, al estilo de los cromos de Mazinger Z y de Spiderman de la semana pasada. Debió gustarme la idea (tenía seis años, ¿qué esperábais?). Ellos mismos te proponían que doblases la parte inferior para sujetarlo. Debió ser una moda.

Como curiosidad, te permitían participar en un concurso para que Air-México te llevase a Disneylandia. Ahí es nada.
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April 22, 2009

2

King Crimson, 21st Century Schizoid Man.



[via peppermintstore]

This song could be considered the way a Prog-rock band could really rock. If you listen to Voivod version you would notice that.

King Crimson is the playground of artist infinite Robert Fripp. The guitar techniques of this great musician put him aside from many common-place guitarist. But, I must say as a drummer that Michael Giles performance in this recording is outstanding. I really listen again and again to this magic tracks that takes to a new level the art of percussion. So many things to learn in here.

The band was completed with multi-instrumentist Ian McDonald and bass guitarist and singer Greg Lake (yes, from Emerson, Lake and Palmer).

If you read the lyrics that accompanied the video and wonder who wrote it, it was Peter Sinfield, a visionary that added his creative force to a music band. And the collision was fruitful, I must say. And the impressive Cover and Interior art was painted by late Barry Godber, who died half a year later by a heart attack. He was only 24.

Some links to look for:
King Crimson Official Web Page.

Wikipedia.

Elephant Talk Wiki.

King Crimson Discography.

The embed from YouTube is a video from a show at Hyde Park, back in 1969.

King Crimson - 21rst Century Schizoid Man




Live in Hide Park 1969
[via betho56]
Cats foot iron claw
Neuro-surgeons scream for more
At paranoias poison door.
Twenty first century schizoid man.

Blood rack barbed wire
Polititians funeral pyre
Innocents raped with napalm fire
Twenty first century schizoid man.

Death seed blind mans greed
Poets starving children bleed
Nothing hes got he really needs
Twenty first century schizoid man.
[via lyricsfreak]

Well, this video is quite sort and 21st Century Schizoid man is not really a representative King Crimson song, so please, enjoy this other videos from the different mutations of the band.

King Crimson - Larks' Tongues in Aspic




[via betho56]

king crimson-epitaph




[via jimmys38]

King Crimson – Discipline




[via gavayskie]

King Crimson - Frame By Frame




Performed on the BBC's The Old Grey Whistle Test back in 1982
[via dodonoghue]

CK - 21st Century Schizoid Man




[via ONENATlONUNDERGROUND]

MoonChild ( FULL version) Including The Dream / The Illusion 1/2, King Crimson.




MoonChild ( FULL version) Including The Dream / The Illusion 2/2, King Crimson.




This is the fourth work. It is "MoonChild Including The Dream / The Illusion" of King Crimson again. It is an FULL version this time. Vocal is Miss AKUE STONE. Well, I used "AquesTone" without using "VOCALOID". AquesTone is a free Vocal software. by Abzonally Park
[via AbzonallyPark]

King Crimson (sort of) - In The Court Of The Crimson King




Live with McDonald, Wetton, Hackett, Thompson
[via betho56]

ISLANDS BY CLAUDIOTULL




Isso é a perfeita junção de obras de arte, a arte musical de King Crimson com a arte surreal de Jacek Yerka um pintor polonês, são pinturas fenomenais e a música do Crimson caiu como uma luva, é pura paz de espírito esse video...
[via CLAUDIOTULL]

Formantera lady - king crimson




[via firebola]
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April 21, 2009

9

Montamán, segunda parte.

Sigo con la segunda entrega de mi peque-colección de Montamán. Esta vez vamos a ver una pequeña rareza. Los complementos son de color marrón, cosa que sólo he visto repetir con un complemento para hacer un médico. Esta vez es un set de indio y vaquero. Muy chulo.

MONTAMÁN INDIO Y VAQUERO.
Vamos a ver primero los complementos.

Lo más llamativo es el caballo, lo más grande que tengo dentro de los complementos (al menos como una sola pieza, que el helicóptero no cuenta). Un curioso banco, que nunca entendí, porque valía poco para jugar. El taparrabos del indio y el cinturón con dos pistolas son los complementos que más me gustan, al menos por raros.

Este montaje me ha salido cómico. Lo lleva mal el vaquero, con esas flechas tan cercanas. Como podéis comprobar, se podía jugar con estos muñequitos muy bien y los complementos (no todos, bien es cierto) eran utilizables.

COMPLEMENTOS: CINTURONES.
Termino la entrada con esta pequeña colección de cinturones. Los salientes alargados eran para poner como tirantes. Las cantimploras se pueden quitar del cinturón para que el personaje “beba”.
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April 20, 2009

2

Dominio, de Gaspar López Torres.

Dominio fue un flechazo automático. La novela de Gaspar López Torres tenía un título curioso. No era dominio de dominar, sino más bien dominio de URL. Y eso me llama poderosamente la atención. Me gustó la portada y leí la contraportada. Y vi que era una obra cyber-thriller, lo que en otra época hubiese sido simplemente Ciencia Ficción (de ahí que esta entrada esté etiquetada como CF española).

Creo no equivocarme al considerar que esta novela se basa en lo que posiblemente será la Web 3.0 o la otra visión, la Web semántica de Tim Berners Lee. Pensemos en un buscador que no se limita a darnos datos a lo bestia sobre la consulta, sino en uno que nos conoce y sabe lo que de verdad necesitamos. No sólo nos dará resultados oportunos y acertados, sino que nos vinculará con otros que también están buscando.

De eso parte la novela. Un par de protagonistas, Carlos (el empresario) y Max (el programador) investigan un buscador de ese tipo, dando con la fórmula del VP, una versión virtual de un RP o persona real. Y funciona.
CUIDADO, VIENEN MUCHOS SPOILERS Y NO QUERRÍA FASTIDIAR A NADIE. AVISARÉ CUANDO TERMINE.

El descubrimiento se hace público para las empresas y todo se vuelve una locura. No hay nadie que no quiera hacerse con los VPs, ya que el que los tenga se hará el dueño del mundo.

Carlos López Torres hace un repaso al mundo de la red y al mundo político actual, interconectándolo todo. Microsoft como el amo del mundo desde la red, las potencias emergentes como China queriendo hacerse con los VPs y dirigir los designios del mundo y Europa… bueno, Europa perdida en burocracias. Es muy curiosa la visión del autor del momento actual. Es lo mejor de la novela, en mi opinión.

Cuando Carlos y Max suponen que todo va a ser un negocio que les va a hacer millonarios, las cosas se complican (no olvidemos que es un thriller). Ambos son secuestrados, uno por occidentales y otros por orientales. En medio de esta situación, los VPs.

Porque cada personaje real tiene su personaje virtual, que se maneja por la red como un personaje de videojuego en una mazmorra. Y les atacan Spiders que sólo se pueden vencer con Virus que los VPs hacen en un momento. Posiblemente lo peor de la novela, por lo cutrillo de esta ciencia ficción. En un momento llegan a Second Life y ahí se vuelven todo lo humanos que pueden.

Después de muchas peripecias, los protagonistas escapan con la ayuda de otros secundarios reales y de sus contrapartidas virtuales. La novela se cierra entonces en falso para dar lugar a una nueva visión de Max.

Max se ha encerrado con otros entusiastas para producir la versión definitiva de Virtual Personality. Carlos está por ahí, pero como invitado. Con los resultados definitivos, se presenta ante la prensa y ofrece su descubrimiento como software libre. Estupendo final, la verdad.

YA PODÉIS SEGUIR LEYENDO AQUÍ, SI NO QUERÍAIS QUE OS ESTROPEASE LA LECTURA.

Esta novela no es todo lo buena literariamente hablando que podía haber sido, pero divertida es un rato largo. Y se lee rápidamente, sin trabas. Aunque es demasiado directa. No ofrece cambios de ritmo ni otras sutilezas. Posiblemente no fuese la intención del autor, pero hubiera agradecido que se hubiera alejado del estándar típico de un Best Seller.

Después de esta apreciación que considero necesaria, pero disculpándome, porque no pretendo actuar de crítico, he de decir que me ha divertido muchísimo esta novela, aún cuando la veo imperfecta. Es estupendo poder leer sobre lo que tanto me gusta (la red actual y lo que Internet puede llegar a ofrecer) y con tantas referencias a la realidad. Incluso la empresa que se menciona, Infococo, es la empresa del autor.

Las tramas de los dos personajes y de sus VPs van demasiado paralelas, por lo que es como si uno leyese tres novelas al tiempo (realmente dos, porque la parte de los VPs no está demasiado desarrollada). Posiblemente la mejor es la de Max, que es el programador y que sabe lo que tiene entre manos. Carlos es un hombre de negocios, en algún momento demasiado cercano a lo que me da la sensación que es un alter ego de Gaspar López Torres, mientras que Max, al que me imagino más como a un tipo Neo de Matrix, es todo un aventurero, un poco enclenque, pero con un programa virtual que lo emula de manera soberbia. Y ese final tan a lo software abierto y libre me pareció magnífico. Un poco grandilocuente, pero la novela se lo merecía.

Así que, si esperáis aventuras, con una lectura vibrante y animada, esta novela os gustará. No es perfecta, ni mucho menos, pero puede ser un buen comienzo para la carrera de Gaspar López Torres y un preámbulo de su próxima carrera literaria.

Aquí podéis ver al autor, Gaspar López Torres, hablar de la novela y de muchas otras cosas en este embed de YouTube.
Tertulia sobre Dominio

Debate televisivo sobre el dominio del ciberespacio a partir de los planteamientos de la novela Dominio de Gaspar López Torres.
[vía GasparVP]

Enlaces sobre Gaspar López Torres y Dominio:
La página oficial.

Virtual Personality existe de verdad y también Infococo.

El primer capítulo de Dominio.

Una experiencia interdisciplinar. Música como fuente de inspiración para la creación literaria. En BSO VP.

Podcast con una entrevista con Gaspar López Torres, en Me gusta leer.

Para hacerse con el libro.

El comentario al primer capítulo en Tauzero.

Para los que queráis admirarlo en Facebook. Yo ya estoy en la lista, jeje.

Entrevista en Uberum.

En el Portal de Ciencia Ficción.

En Papel en blanco.

Crítica de Fernando R. Ortega.

En el Diario montañes.

En FAQ-MAC.

Entrevista en wwwhatshot.
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April 19, 2009

4

Miniliteratura: Caronte y Perséfona.

Un nuevo relato de mis escritos en Miniliteratura. En este caso más diálogos con uno personajes de la mitología griega clásica convertidos en guías turísticos. No es una joya, pero creo que mejoré algo mi escritura y mis diálogos.


Caronte y Perséfona.

― Bienvenidos al Tour por los Campos Elíseos. Viajes Tánatos les agradece la confianza que nos depositan y espera disfruten del viaje. En pocas horas nos encontraremos en el Jardín de las Hespérides. Allí, nos reuniremos con el guía que nos llevará por los lugares más pintorescos y señalados del lugar. Muchas gracias por su atención.

Escucho al volante la misma cantinela que mil veces recita la sirena al viajero, la azafata al turista, y mil veces me llena de desconsuelo la anodina respuesta de su público en los asientos del autobús.

― Qué rudos son tus brazos, Caronte, que aferran el destino del autobús.
― Pues duros son, Perséfona, como los asientos de cuero de primera. También así el corazón de aquel que lo conduce, pero más bien de tela de segunda parece ser el alma de aquellos a los que llevo.
― ¿Te refieres a los mortales que nos acompañan? Ya sabes que cada día se pierde su vigor a favor del bienestar. ¿Te has fijado en esa jovencita de la tercera fila?
― Psique, creo. Está muy desmejorada. Yo creo que Eros estaba fuera de sus cabales cuando se enamoró de ella. En el momento en el que le volvió la razón, la abandonó.
― Te equivocas, Caronte. Lo que pasó es que le desfiguró el rostro. Un poco, pero lo suficiente para que un puñetero dios despierte de sus ensoñaciones. Ya sabes, primero yo, después yo y por último pues…

― ¡Oye! Y esa chica del fondo, la que está tan triste. ¿Quién es?
― ¡Esa! ¡Esa es Eurídice!
― Pues no sé quién es.
― ¡Anda, que te conozco, picarón! Mira, hacemos una parada para ver la confluencia de los cinco ríos del Averno.
― Yo espero en el autobús.

Mientras aguardo a que retomemos el viaje, mi cabeza no para de cavilar. Nadie les ha dicho a los pasajeros que el Infierno es un vagón de tren en el que nos montamos al morir y del que no podemos bajar, pare en cuantas estaciones haga escala.

― Perdone señor, ¿Queda mucho para ver los Campos Elíseos? Es que mi mujer me espera allí y…
― ¿Y quién le dice que está en los Campos Elíseos? Podría estar en el último de los anillos concéntricos del Infierno. Hay un cincuenta por ciento de posibilidades.
― No me joda, caballero. Que mi señora esposa era casta y pura. Si no está en el Paraíso, ¿por qué demonios he pasado yo tantas penurias en el matrimonio? ¡Que seguro que pocos monjes han tenido menos sexo que yo, hostias!
― Bueno, no se ponga así, señor, que llegaremos pronto. Esta paradita y después, derechos a ver a Cervero. (Joder, cómo se ponen algunos).

Persefona conduce a los viajeros que han querido bajar del autobús de nuevo a sus asientos. Ella entra más tarde. Respira hondo y sube la escalerilla. Está verdaderamente aburrida de su trabajo. Repite la cantinela, con tonillo de coro griego.
― Volvemos otra vez a la ruta. En breves instantes llegaremos al primer círculo del Averno. Muchas gracias por su atención. Espero que sigan disfrutando del viaje.

― Bueno, ¡ya está! ¡No te quejes que hemos estado poco tiempo parados!
― ¡Que sí, mujer, que sí! Si yo lo que digo es que da igual. Al final todos quieren llegar a su destino, aunque este sea el más absoluto de los olvidos. ¿Para qué perder el tiempo con sutilezas, si lo que quieren el espectáculo final? “¿Has estado en los Campos Elíseos?”, les preguntarán y ellos contestarán: “¿me tomas por un provinciano inculto? ¡Pues claro que sí!”
― ¡La leche, que quisquilloso que eres!
― Si cualquiera de los viajeros a los que transporto tuviese que hacer lo que yo hago todos los días se hubiesen vuelto locos.
― Pues, la verdad es que siempre te quejas de los viajeros, pero nunca hasta hoy te había oído quejarte de tu trabajo.
― Y no me quejo. Para Hades, este trabajo mío es de lo más monótono, pero para mí todo es distinto cada día. Todo menos los pasajeros, que tendrán distintos nombre y distintos rostros, pero yo creo que son iguales.

― Mira, Perséfona, yo me siento igual que un miembro de una trouppe de circo, de esos que montan su carpa en cualquier ciudad, representan sus funciones y abandonan la localidad para dirigirse a un nuevo núcleo urbano. Para ellos, como para mí, lo único que es estable es su circo, mi autobús, y todo lo demás es lo mutable, lo cambiante.
― Perdone, conductor. ¿Podría parar un momento? Es que me mareo. Me disculpará usted, pero es algo que me pasa desde pequeñito. Es montarme en un bús y sentirme mal. Todo en uno.
― Ahora no puedo parar. Coja una bolsa y vomite, vomite.
― ¡De nada! (Será capullo el mamón).
― Bueno. Como te decía, Perséfona. Mi cabina siempre es la misma, mientras que lo que se ve desde las ventanillas cambia día tras día. Incluso mis invitados, como suele decir Hades, mis pasajeros, más bien, son distintos cada poco tiempo. Pero ninguno dejó ni dejará huella indeleble, más allá de una mancha o un desperfecto que rápidamente se aprestarán a arreglar en la central de esta agencia de viajes.
― ¡Eres cojonudo! Poco menos que mandas a hacer puñetas a un pasajero y a continuación te dedicas a filosofías de baja intensidad.
― ¡Perdona, yo no hago filosofía! Eso déjaselo a los vaguetes de arriba. Yo digo lo que pienso, y si suena bien, pues ¡Ahí queda eso!

El camino que sigue la carretera a los Campos Elíseos está flanqueada por álamos blancos y pequeños arbustos de menta dando un aspecto idílico a estos lares que mis pasajeros intuían sombríos, pero que se encuentran bañados por una radiante luz otoñal.

― La verdad es que no me extraña nada que seas tan solitario y algunas veces tan huraño, ¡Si es que sólo bajas del autobús para estirar las piernas, para alimentarme en los restaurantes de carretera y para dormir en los moteles en los que hacemos alto por la noche!
― Pero, date cuenta, incluso esos lugares, tan dispersos en los viajes que realizamos, son inmutables. ¡Joder, no me pongas esa cara! ¡Parece que nunca hubieras oído a nadie que hable bien, coño! Te lo digo en serio. A lo que iba. Todos esos lugares son el mismo sitio, con las mismas gentes, imitados al infinito y repetidos en variaciones casi imperceptibles para un hombre que como yo, sin haberlo decidido, se ve impelido (sí es una palabra) a presenciar el mundo como una marea que va y viene, pero que no deja de ser un mismo mar.
― Joder, que poético te vuelves cuando te da la bis cómica, majo. Si ya se que no eres huraño, que es una manera de afrontar este trabajo como otra cualquiera. ¡Está bien, no te digo nada! ¡Cómo te pones por una nadería!

― Perséfona, estaba pensando. Tú sabes que nuestra misión es facilitar el cruce del río Aqueronte, nada más. De una orilla a otra, este humilde conductor de autobús lleva a sus pasajeros al destino final. Eso sí, por unas cuantas monedas, que ni aquí deja de valer la plata. ¡Se deben estar forrando en Administración! ¿No crees?
― ¡Hombre, no te digo! Aquí no se regala nada. Cada óbolo, debidamente depositado en la cuenta de la agencia, da derecho a estos trotamundos de tres al cuarto a presenciar las obras magníficas de la actividad humana. Porque en esta vida se muere todo, hasta la humanidad.
― ¡Ahora te pones tú filosófica! En fin. Y lo gracioso es que todo esto se hace antes de olvidarlo para siempre, carcomidos por sus más bajos afectos, lamentos y penas. Aquí y en la Tierra, como no podía ser de otra manera, todo son ruinas.
― Ya, es que hace tiempo que no salgo de lo que se ha vuelto mi eterna morada. ¿Para qué? Te acuerdas del revuelo que montó mi marido con mi madre y el ajetreo que me hicieron sufrir. De aquí para allá. De aquí para allá. Al final para nada. Mi marido me ha puesto los cuernos tantas veces que parece un ciervo y mi madre pasa de mí. Tantas promesas y aquí me tienes, de azafata de autobús. ¡Malditos sean!
― Venga, dejémoslo ya, que nos estamos metiendo en camisa de once varas. Lo siento, chica. ¿Qué quieres que te diga? ¡Los dos estamos jodidos y bien jodidos! Luego se quejarán los viajeros, pero es que no hay derecho. ¡No, señor! ¡No hay derecho!

Pasamos un rato en silencio. Entre mis pasajeros llevo a personas ilustres muy a menudo. Esta vez, transporto a Eurídice. Mi Eurídice, sí. Solo me ha bastado un instante para quedarme prendado de ella. Hago como que no la miro, pero hay que esforzarse para no mirar. Y es que tengo miedo de que se convierta en Estatua de Sal (¿o es que eso es de otra historia? Bueno, da igual). La verdad es que me da más miedo si se diese cuenta de que la observo. ¡Maldita sea mi estampa! En todos los sitios me pintan como a un viejo refunfuñón y tonto, incluso como un esqueleto con una capa muy chula. Pero es que yo sólo soy un conductor de autobús, incluso algo jovencito. ¡Ay, mi Eurídice! Lo peor es que en nada se baja y ya no la volveré a ver.

― Esa chica del fondo es muy bonita, ¿no crees?
― ¿Quién, Eurídice? Es mona. A mí me parece más guapa Psique, pero sobre gustos…
― La verdad es que tiene un amante tonto. Aquí la traemos otra vez porque el muy memo no pudo aguantar la presión de no volver a verla. Para mí que perdió su oportunidad por cotilla. De esos esta lleno el panteón del Olimpo. De esos y de engreídos.
― Pues sí. La verdad es que son unos petardos.

Sin ningún Orfeo a la vista, mi corazón rejuvenece y se siente triste por no ser nada para mi musa. Mi volante es un timón de un barco que zozobra. La estabilidad de la calma se vuelve deriva en la tormenta. Y mi confusión es una tormenta que hace peligrar la estabilidad de mi vehículo.

― Oiga, ¿falta mucho? Es que el niño se me está cansando. Pobrecito. Es muy largo el trayecto verdad.
― Ya falta poco. Señora siéntese que no quiero que se me caiga.
― Y qué más da. Si estamos muertos, ¿qué más nos puede pasar?
― Pues es verdad, pero son las ordenanzas. A mí lo que me manden, que yo soy sólo un empleado.
La mujer retorna a su asiento.
― Es una familia entera. Viajaban en un barco cuando se hundió en el Egeo. Una verdadera desgracia, ¿sabes? ¡Pobrecillos! Se me pone la piel de gallina cuando veo que una criaturita viene por estos parajes. Es una pena.

Los asientos de los viajeros se me antojan demasiado cercanos para no sofocarme. Sudo en este atardecer otoñal, pero no por calor ni por el esfuerzo. Sufro por sentir que estoy de más en esta fábula dictada por dioses inflexibles. ¿A quién le importa el amor de un empleado? Lo único que todos queremos oír es cuentos de príncipes que se enamoran de princesas o de héroes que rescatan a bellas damas. ¡Qué pardillos! Ni que nosotros fuésemos ni una cosa ni la otra. Somos pobrecillos que bastante tenemos con sobrevivir.

― ¿Sabes lo que pienso, Perséfona? Que Orfeo volverá a por su amante y la perderá otra vez por su impaciencia, una y mil veces. ― Pues yo creo que no. Que ya ha tenido bastante. Mira en eso puedo decir que Hades ha sido justo y clemente.
― Eso dicen, sí.
― Pues sí, porque será un cabrón, pero sabe que los difuntos, sus súbditos deben ser gobernados como él dice, como una hoguera. Ni demasiado cerca para no calentarse en demasía, ni demasiado lejos, para no dejar de sentir su calor.

Heme aquí, amable lector, en esta triste circunstancia. Aquí acabo mi relato, llevando a la dama de mis anhelos a un destino cerrado, invariable e inmutable. Ha sido pronosticada como víctima de los demás y así se queda. Una víctima como Perséfona y como yo. Un simple personaje para el lucimiento de Hades y, sobretodo, en su caso, de Orfeo. Orfeo, ese ególatra que sólo entiende de su propia belleza y del poder de su canto. Aquel para el que la búsqueda de la felicidad perdida y nuevamente recobrada se convierte en un simple concurso de los mejores aedos y rapsodas. Si tan siquiera los poetas hubieran decidido dar una oportunidad a este pobre servidor, un simple conductor de autobús, la fábula tendría otro color, otro final. Porque yo no hubiera mirado atrás. Yo tengo un espejo retrovisor.


Relato para la clase de Taller Literario de veintinueve de noviembre de 2007.
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