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June 14, 2008

2

Superlópez, tomos 31 a 40


Tomo trigésimo primero. El Supercrack.
Primera edición: diciembre de 1997. Jan señala sólo el mismo año. Se mantuvo en 395 pesetas (dos euros con treinta y ocho céntimos).
El asunto del cómic en cuestión me resulta resbaladizo. No me interesa lo más mínimo el fútbol (y en general ningún deporte), por lo que resulta difícil que entrase en la historia.
Juan es un forofo del fútbol y ya se veía desde hacía muchos años que algún día tenía que caer un álbum sobre este deporte. Recuerdo en los alienígenas, que se hizo una distorsión de la realidad con Quini en los Alienígenas (Tomo cuarto).
En esta aventura, Al Trapone abusa de lo fácilmente manipulables que son los aficionados violentos de los diversos equipos, en especial si hay dos equipos rivales en la misma ciudad (al estilo del Barcelona y el Espanyol).
A mí me sobra tanto campo de fútbol en la historia, por lo que me resulta aburrido. Aún así, creo que está tratado en profundidad. Lo mejor, Superlópez de jugador, machacando sin piedad a los contrincantes y lo del torero como fichaje despistado me parece hilarante.
Lo peor, Luisa coladita por un ultra al final. Se ve que Jan no quiere crear una pareja estable entre López y Luisa. La gracia, ya lo sé, está en que a Luisa le guste Juan, pero deteste a Superlópez (el triángulo amoroso de Lois Lane con Clark Kent y Superman, pero al revés). Aún así, pienso que los personajes maduran y si se sigue con ellos, hay que cambiar en algún momento su estatus. No basta con ponerle las sienes nevadas a Superlópez como si de un Reed Richards se tratase. Hay que permitir que madure, porque sus lectores habituales lo hacen.
Creo que el personaje de Luisa cayó en picado en los noventa y que no se ha recuperado, cosa que no ocurrió con Jaime, cada vez mejor situado, como veremos en posteriores álbumes. (Jo, para no gustarme el tomo en cuestión, lo que me ha llevado decirlo).

Tomo trigésimo segundo. Las minas del Rey Soplomón.
Primera edición: octubre de 1998. Esta vez Jan no indica cuándo lo acabó. Mismo precio (parece mentira la de años que se mantuvo).
Volvemos a tener entre manos una Space Opera. Jan reincide en la manera de separar escenas en la misma página mediante un motivo repetido (en este caso cosillas espaciales) que separe las viñetas. Los extraterrestres secuestran a Superlópez y de paso a Martha y Chico. Una vez más, Jan prescinde de Luisa.
La idea es clonar sus superpoderes con fines armamentísticos. Los primeros resultados dan con cabezas solitarias, cosa que me recuerda a Nexus.
Jan enseña a los lectores los efectos de las minas antipersona y me parece un punto más para él. Sin duda es un asunto que demuestra lo burros que podemos ser los humanos.
Dos bandos enfrentados y en medio unos aprovechados que sacan beneficio de la locura del enfrentamiento armado. El mismo tema lo trató más adelante, con traficantes de armas y en la Tierra.
La escena del rescate de Luisa al estilo de la del helicóptero de la primera entrega de las películas de Christopher Reeve es memorable. El dibujo de Jan es memorable, y me recuerda, por lo abigarrado, no por el estilo a la etapa en la que George Perez dibujaba un millón de superhéroes por viñeta. No puedo decir que este álbum me guste mucho, pero no hay duda de de Jan se quedó con las ganas de denunciar la injusticia de la guerra y, aunque creo que no lo remató, dio pie a una idea que más madurada, aparece con posterioridad.

Tomo trigésimo tercero. Veinticinco años de Superlópez.
Primera edición: febrero de 1999. Hay una historieta nueva, pero no tiene fecha de Jan. Otras más antiguas son de los años setenta y ochenta (alguna en concreto de 1988). Subió a 425 pesetas (dos euros con cincuenta y seis céntimos). Por cierto, en este número (más caro) dejaron de hacer la chorradilla de lo del relieve. Por un lado mejor, pero si subes el precio, moléstate en darme más calidad en el papel de dentro o en el de la portada. Ediciones B al ataque.
Este álbum recuerda al número trece, al contar con historias de diversas épocas. Comienza con un autorretrato en el que afirma Jan que sigue. No parece que fuese su idea inicial, pero aquí le tenemos con veinticinco años de un único personaje a sus espaldas.
La primera historia, y la única nueva, es un homenaje a su personaje, un pelín chorra, pero con mucho humor. Salen todos los secundarios de la serie, en especial los malos. Una fiesta con tanto peligro público no puede terminar más que con el Inspector Holmez pidiendo explicaciones. ¿Qué tendrán esas tartas para que todo el mundo quiera salir de ellas?
Continúa con una joyita de dos páginas imitando a las entrevistas de Quintero y mostrando la verdadera esencia del personaje. En Superman la dicotomía Clark Kent vs. Superman está más marcada que en Superlópez, porque, para mí, Juan es un personaje muchísimo más profundo que Clark Kent. Y Superlópez es mucho más mundano y cercano que Superman. Esta historia me embarga en nostalgia, principalmente por la sensación de familiaridad y de cercanía con los personajes de Jan. Me ocurre como en el Quijote, que para mí, está más viva la obra que el autor. No me malinterpretéis. Superlópez es casi como un familiar al que conoces desde la infancia (tiene un año menos que yo) y tengo noticias suyas como las tendría de un primo lejano que vive lejos, pero con el que te escribes cada cierto tiempo.
En fin, sin más dilaciones, sigo con el comentario. Aquí Jan nos ofrece seguir el álbum, leyendo material antiguo que es muy interesante. Por un lado, portadas de la revista de Superlópez de los ochenta. Por otro una colección de historias cortas, entre las que encontramos una ¿falsa? paternidad, el origen oficial de Superlópez (con fragmentos de la historia aparecida en el primer tomo) y ¡El Doble! La primera historia que leí de Superlópez allá por los años setenta y que venía en un especial tamaño King Size de Mortadelo. Además en color. Y completa el álbum un par de historias y una colección de seis de las Tonterietas de Superlópez.
Después de un par de álbumes que no me hicieron especial gracia, con este volumen me reconcilié. Nada podía presagiar que lo mejor estaba a punto de llegar y que ya nadie iba a parar a Jan.

Tomo trigésimo cuarto. Otra vez Lady Araña.
Primera edición: 1999. Misma fecha para Jan. Seguía costando 425 pesetas.
Parece que Jan se envalentonó. ¡Una trilogía! Y además, ¡qué trilogía! La de Ella…, ejem, digo la de Lady Araña. (Es que uno es un pelín friki). Cuando veo lo que viene me emociono. La trilogía es magnífica, pero le sigue la aventura de Jaime con los Papino y creo que estoy ante lo mejor de Superlópez de los últimos tiempos. ¡Qué fiera está hecho el Jan!
La viñeta se limpia y el detalle llega a extremos insospechados, pero sólo cuando hace falta. Parece que el barroquismo ha quedado atrás y la claridad del plano se impone. Jan se supera y parece hacer cine estático. Ha transcendido con creces los límites impuestos por el cómic tipo Bruguera para dar con una fórmula propia. Sí, ya sé que hacía tiempo que era genial y que él era un maestro en sí mismo, pero aquí no veo los tics del pasado por ningún lado. Cada vez mejor y en crescendo.
Lady Araña se mete en un lío, mientras en un lugar muy lejano de la galaxia se oyen las palabras Bluble-Budble. Kaximpo irrumpe en la vida de Superlópez. Araña termina en la nave espacial de los perseguidores de este fugitivo espacial. Superlópez gana, pero con una victoria parcial. Tiburón, el perro de Lady Araña ha dado con algo especial…

Tomo trigésimo quinto. La guerra de Lady Araña.
Primera edición: 2000. Jan la terminó el año anterior. Mismo precio.
Continúa la trilogía. Esta vez el escenario elegido es el África Central, con sus selvas y todo lo demás. Es probablemente el más flojo de la Trilogía. Jan hace una caricatura apasionada de lo que son los regímenes dictatoriales de esa parte del planeta (y de otras muchas) y presenta al tráfico de armas como la locura que es. En este álbum, creo que está más conseguida la metáfora que en Las Minas del Rey Soplomón. Salen Luisa y Jaime, pero poco más que para hacer bulto. Es una lástima. Me encanta ver que Hormiga hace compañía a Kaximpo en Villa Soledad (algo de poético tiene que tener esta frase donde se junta compañía y soledad). Lady Araña sale bastante mal parada y sus escoltas robóticos más aún. Me parece estupendo el final, cuando los habitantes de ese país africano deciden juntarse en asamblea y dirigir por primera vez sus vidas.

Tomo trigésimo sexto. Adiós, Lady Araña.
Primera edición: 2000. No hay fecha de Jan. Seguía costando lo mismo.
En este volumen termina la trilogía. Afortunadamente no le pasa lo mismo a Lady Araña. Es mi mala favorita, porque es verdaderamente mala. Vale, Al Trapone y Escariano hacen cosas malas, pero tienen su corazoncito. Al Trapone puede ser un traficante de todo tipo de cosas y no le preocupa el daño que cause a los demás, pero tiene cierta nobleza y Escariano Avieso es un fanático de los inventos. Si inventase algo bueno pero chulísimo, no cejaría en el empeño de acabarlo. Lo que pasa es que si hacen cosas buenas, aburren al personal (como le pasó al Doctor Maligno de Austin Powers).
Kaximpo es el verdadero protagonista de la aventura, esta vez en su planeta. Vuelve a salir la Hormiga para no volver a hacerlo por el momento en los quince álbumes siguientes. Es una lástima. Sé que no da mucho juego, pero me gusta, posiblemente por ese aspecto de Tusken Rider que tiene y porque es un personaje entrañable. ¿Qué se le va a hacer?
El planeta de Kaximpo esta tecnocratizado. Una cola para todo y cuidado con salirse de la misma. ¡Puede ser tu fin! Los decorados, salvando la distancia, me recuerdan a los de Gos para el Scramoushtache en el Continente de las Dos Lunas. La verdad es que no me canso de ver marcianitos viñeta tras viñeta.
Superlópez salva la situación y al planeta de paso (le quieren nombrar Indicador de Ruta, curioso eufemismo). Con Lady Araña casi derrotada, Superlópez la rescata, pero como es mala malísima, coge una espada láser y a modo de Sith hace frente a Superlópez. ¡Qué valiente es la tía! Los azotes en el trasero que le propina Superlópez son machistas, pero se los merece en parte, por mala.
La vuelta a la Tierra es ya un clásico chiste de Jan. No hay manera de que las naves espaciales funcionen más de un uso, así que Superlópez la remolca, con Lady Araña en el interior (lo lógico, porque si hiciese como Superman, es decir, llevarla en brazos, se ahogaría y reventaría por la presión. Jan está en todo).
Ya en la Tierra, Araña lo intenta una vez más (testaruda que es ella) y termina totalmente derrotada, incluso sopesa la idea de casarse y montar una floristería. Menos mal que Tiburón no está de acuerdo. Aunque se reconcilien, el mal seguirá siendo su camino y los lectores se lo agradeceremos a Jan.
Otra reconciliación positiva. Luisa sigue colgadita por Juan. Veremos si esto lleva a algún sitio en próximas aventuras.

Tomo trigésimo séptimo. El dios del bit.
Primera edición: 2001. Fecha de Jan marzo de 2001. Mismo precio, aunque es el último que pagamos en pesetas.
Refuller cuenta con un minigenio de las telecomunicaciones para sus negocios fraudulentos. Refuller parece un Kingpin venido a menos. Luisa consigue pasar un casting para rodar un spot publicitario. (Por cierto, conduce un Smart ¡Ojalá pudiera yo comprarme uno!). ¡Ah!, se me olvidaba. El genio maligno detrás de todo el tinglado es, ¿cómo no? nuestro admirado Escariano. Ni los jovencitos pueden con él.
Los anuncios consiguen que la gente compre en masa el producto, pero tiene unos efectos nocivos parecidos a los de los huevos cúbicos de los Cabecicubos. Chico se hace amigo del muchacho (el nombre de Nasty.com es de coña y más feo que nada. ¿No había otro, Jan?). Chico admira la capacidad y las habilidades de Nasty y termina convenciéndole para que se deje de rollos. Superlópez aquí sólo aporta el músculo. Este álbum tiene algunos de los encuadres más espectaculares de los combates de Superlópez.
Me alegra ver a Luisa y Juan tan unidos.
Este álbum fue el último de la colección Olé! Se cierra una etapa de casi treinta años. Cada vez queda menos de Bruguera, si es que aún había algo, en Ediciones B.

Tomo trigésimo octavo. El caserón fantasma.
Primera edición: 2002. Fecha de término, según Jan, septiembre de 2001. Sube del tirón a 2,99€.
Primero publicado en la colección FANS Superlópez. Con este tomo comienza una política de publicación que a mí me molesta. Después de treinta y siete volúmenes comprados en primera edición (eso de primera o segunda da igual), me obligan a esperar medio año desde su publicación en tapa dura a la publicación en tapa blanda. Además, las portadas son distintas. ¡Se creerán que vamos a caer en la trampa del coleccionismo al estilo cómic americano, con portadas alternativas y demás zarandajas! No señor. Yo compro el Superlópez para leérmelo y como no me da la gana de gastar más, que ya se están poniendo por los cinco euros, pues me espero a que salga en tapa blanda, que es así como tengo los demás y me abulta menos. Llevamos así seis años y no creo que cambie la situación. En fin.
Con esta aventura comienza la que es en mi opinión la segunda trilogía de Superlópez. ¿Trilogía? Yo considero que es así. No hay duda de que este álbum continúa con el siguiente, pero la temática, con la continuación de personajes secundarios en el tomo cuadragésimo, hace que crea que debemos considerarlo como una obra en tres partes o, al menos, como una historia en dos partes y un epílogo.
En estos tres números, Jaime es el protagonista indiscutible. Jan trata el tema de la inmigración ilegal desde una posición inteligentísima. Muestra al lector las implicaciones de las mafias que se lucran con el dinero de los pobres de los países más subdesarrollados, ebrios de sueños televisados, que es así como ven a Occidente.
Jaime conoce a Monina Papino, su primer y gran amor (uy, qué cursi). Luisa se mete en un lío cuando la secuestran porque ha dado con una pista de un taller clandestino. Superlópez da golpetazos en todos los lugares donde la inmigración ilegal se convierte en tráfico de esclavos. Desde los pueblos donde las guerrillas secuestran a los jóvenes, hasta los señores y poderosos que amparan esta práctica con el consiguiente beneficio.
Luisa, secuestrada, añora los rescates de la Supermedianía.
El malo es Papino, el patriarca del clan (el padrino diría yo) y es malo hasta la médula. Pero no al estilo de Lady Araña. Es malo y punto. De los que se merecen la paliza de Superlópez.
Lo curioso del lugar es que es un caserón a medio camino de ascensor y montacargas. Superlópez descubre su localización y libera a los orientales que sufren la esclavitud.
El final es un original alegato contra el racismo.

Tomo trigésimo noveno. Nosotros los Papino.
Primera edición: 2002. Jan lo terminó en marzo del mismo año. Mismo precio.
Este es uno de los mejores álbumes de Superlópez. Es la continuación de la anterior aventura, con Jaime de protagonista absoluto y con Monina como encantadora incorporación al elenco de secundarios de Superlópez. Por cierto, en la portada se recuerda que Jan ganó ese año el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona.
Jaime vive en la casa de los Papino. Monina está libre de la influencia nefasta de su padre que está en la cárcel, pero se escapa. ¿A quién seguirá la muchacha? A Jaime o a su padre. De primeras, Jaime tiene que ser ingenioso para salir de la situación. El próximo proyecto cuenta con Escariano Avieso, fabricando un misil para los Talibanes.
Aquí aprovecha Jan para mostrarnos su versión de lo que ocurre en la política internacional, con una caricatura de los principales gerifaltes del mundo (bueno Aznar no contaría, porque tampoco dirigía una Superpotencia como los demás, pero ganas tenía). Lo ridículo de la situación actual, con un Afganistán destrozado por una facción alocada, Occidente perdido en chorradas diplomáticas y juegos de poder y el resto del mundo, unos queriendo más poder y otros sin entender de qué va la cosa. En fin. Monina queda como una chica medio mala, medio buena, medio pirada por el honor. Creo que sería un acierto convertirla en un personaje recurrente. Me gusta mucho y tiene potencial.

Tomo cuadragésimo. El gran botellón.
Primera edición: 2003. Jan la terminó en agosto de 2002. Mismo precio.
Bueno, vamos a ver si no me equivoco con mi apreciación de que este volumen pertenece a la historia de Jaime con los Papino y la inmigración. Esta vez el malo es Refuller. Hay un nuevo personaje, una chica china llamada Chita Cheta, que tontea con Chico, aún teniendo novio y Martha está mosqueadísima. Todo esto ocurre en medio de un botellón. Jan otra vez con la actualidad.
La bebida tiene algo raro. Superlópez cree estar en el Siglo de Oro y detiene un duelo de espadas entre Chico y Copón, el novio de Chita. Al Trapone está involucrado en la fabricación de licor de garrafón de bajísima calidad y Holmez no pilla, como siempre, ni una. Hay malos nuevos, pero sólo sirven para esta historia.
Jaime sospecha que Juan es Superlópez, pero eso es algo sin importancia. Es como el rollo de la Tía May sospechando que su sobrino es Spiderman. Bueno, ¿y qué?
En cuanto a lo de la trilogía, a mí no me cabe duda que la presencia de Jaime, tras haber tenido que dejar a Monina se convierte en un nuevo elemento de los álbumes de Superlópez. Las tropelerías recuerdan a los crímenes de los Papino (incluso la portada recuerda a la del caserón fantasma). Bueno, vale. Es una apreciación forzada, pero no creo que demasiado. Se nota una continuidad de temas (los inmigrantes, los nuevos negocios ilegales, los mismos personajes en situaciones similares). Si no es trilogía, por lo menos continúa la estela de las otras dos historias.
Jan vuelve a usar el recurso de separar escenas mediante una serie de tiras de dibujos, esta vez con motivos botelloneros. Por cierto, la portada es un pelín cutrilla en el color. Parece hecha con Powerpoint y sus degradados. Este álbum es uno de los más cuidados en cuanto al dibujo.

2 comments:

Kaximpo said...

Me alegra seguir leyendo tus opiniones sobre la historia de Superlópez que no se quedan, como en muchos otros casos, en que "los buenos son los 9 primeros" ...porque el resto no se lo han leído.

No había considerado hasta ahora añadir "El Botellón" a la unidad que parecen formar "El Caserón Fantasma" y "Los Papino" para hacer otra Trilogía pero es verdad que por la persistencia de los personajes ("Hamed", Jaime...) y situaciones no me resulta nada disparatado.

Lo de la tapa dura-tapa blanda me parece algo que tenía haber surgido hace mucho tiempo, como los libros, primero edición en tapa dura y después, de bolsillo. O como pasa con Mortadelo y Filemón. Podría haber sido peor: que la tapa blanda desapareciera completamente en lugar de salir unos meses después. Confieso que a mí me "han cazado" y compro ambos por tener las dos portadas... :/

De "El Supercrack" hasta JAN dice que le parece que es el peor álbum que ha hecho. Pero incluso lo peor de JAN es mejor que lo mejor de otros autores :P De todas formas, a veces parece hecho y, sobre todo entintado, con desgana.

Sobre Lady Araña: yo creo que está enamorada de Superlópez pero su amor es imposible porque él es "bueno" y ella es "mala". Sólo lo persigue para que se fije en él... Hay cariños que matan. Esta Trilogía me parece un nuevo "final" de Superlópez, como a mi entender lo fue "La Caja de Pandora". La primera parte me parece un tostón, la 2ª me gusta mucho, incluso el final que comentas me parece bastante irónico ("vamos a sentarnos a hablar..." Y ahora que se pueden sentar a hablar, ¿de qué hablan? ¿Qué es lo que tienen pensado? ¿Nada? No me parece aquí JAN tan bienintencionado, moralista y "buenista" como le quieren pintar y sí más crítico).

Y para terminar este ladrillo (de opiniones personales, eso sí) :P , decir que discrepo en lo de que "El Botellón" esté cuidado en dibujo. En la mayoría de fondos se repite el mismo patrón de ventanas en fondo negro, todavía se notan los copiapegas (los peces) y los rellenos con Photoshop (las paredes de ladrillo).

VN Recording Company said...

Saludos Kaximpo.
Es cierto que mucha gente sólo valora los primeros, sin haberse molestado en mirar los siguientes.
Recuerdo una anécdota al respecto. Un compañero de clase decía que Superlópez sólo valía para leer cuando estabas malo en la cama. ¡Toma ya!
Mucha gente no se toma en serio los cómics, pero que la gente que sí le gustan los cómics no se tomen en serio la producción propia, eso es de locos.
Me alegra haber dado con un argumento que parezca convincente para relacionar el Gran Botellón con los dos álbumes anteriores. Ya sé que para ser una trilogía debería seguir con la misma historia, pero sí que continúa con la temática.
Lo de la tapa dura / tapa blanda, bueno, a mí también me pasó lo mismo. Compré primero en tapa dura porque creí que se había acabado el otro formato. Mi librero (en este caso Iván, de Akira) me dijo que ellos esperaban la blanda dentro de unos meses. Cuando llegó, la compré y regalé la tapa dura al hijo de unos amigos, por ver si creaba afición. Y puedo asegurar que lo conseguí, porque dejó de disfrazarse de Superman para ir de Superlópez. Mola.
El Supercrak no tiene remedio, aunque es cierto que ser lo peor de Jan es mucho más que lo mejor de otros.
Lady Araña, ¡Ah, Lady Araña! Jan crea unos personajes femeninos de impresión. Monina sería un personaje genial si le saca partido. Es un personaje polifacético y tiene profundidad. Y sólo ha salido en unos pocos álbumes.
Termino ya. Jan es un tío con convicciones, pero eso no le quita que tenga algo de mala leche (aunque cuida mucho esas cosas, porque creo que le importa mucho hacer las cosas para todos los públicos, en especial para los niños).
¡Hasta la próxima!

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